
Película de nenas
En la Inglaterra de finales del siglo 18 el casamiento era el eje en la vida de cualquier jovencita con un poco de aspiraciones, así lo demuestra la Señora Bennet, madre de cinco revoltosas hijas, quien es capaz de perderse en la falta de tacto con tal de posicionar a las señoritas. En una casa con tanta hormona femenina descontrolada, el impasible Señor Bennet (Donald Sutherland) trata de sacar adelante su situación de género desbordado por el opuesto. Entre las cinco hermanas se destaca Elizabeth (Keira Knightley) por ser la única quien no pierde el sueño por situaciones románticas y lo acompaña con una lengua mordaz lista para demostrar su habilidad. La vida de la familia se ve convulsionada por la aparición del acomodado Señor Bingley acompañado de su fría hermana y del perturbado Señor Darcy. La posibilidad de un matrimonio acomodado mueve a la Señora Bennet quien hará todo lo posible para que su hija mayor se case.. o bien cualquiera de las cinco. Las chispas corren entre Elizabeth y el señor Darcy inmediatamente quienes se declaran odio mutuo casi al instante.. o no.
La película corre así entre las idas y venidas de las chicas, con el eje puesto en Elizabeth y Darcy (Mathew Macfadyen) quien parece no poder aportar al rol más que ojos de cachorro mojado. La adaptación parece un poco desprolija pero se deja ver, entretiene más por su pequeña cuota de humor ácido que por lo previsible de la historia. En general el elenco se maneja cómodo y la dirección no molesta, si bien pretende momentos reflexivos con exceso de primer plano de la bonita Keira que no aportan nada al ritmo. Ideal para ver en con un grupo de amigas.
Conclusión: Histeria con corte princesa
martes, febrero 21, 2006
Orgullo y prejuicio (Pride and prejudice)
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Anita
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12:15 p. m.
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lunes, febrero 13, 2006
El increíble castillo vagabundo (Hauru no ugoku shiro)

Señores, de pie...
Hace ya unos años que vengo vislumbrando lo que he denominado "efecto Miyazaki", esto es en variadas ocasiones poder comprobar como públicos de la más variada edad se encuentran enganchados a más no poder viendo una película del señor en cuestión. Hace ya un par de años en el MALBA una nena de cuatro años decía a su mamá "se murió?" en relación al sacrificio de Nausicäa. Un tiempo después y gracias al tardío reconocimiento, ya en una sala comercial, un adolescente de trece miraba agarrado a la butaca de adelante el mundo que se desplegaba a partír de "El viaje de Chihiro". La última prueba de que una película de Miyazaki puede llegar a cualquier público lo tuve la noche en que fui a ver "El increíble castillo vagabundo". Función transnoche. Unos adolescentes de alrededor dieciocho llegaron a la sala en su modalidad más pava dado que no habían conseguido entradas para la película que querían ver originalmente. Eran de esos que molestan con los celulares, patean butacas y no tenían la menor idea de lo que se trataba y en cuanto aparecieron los caracteres japoneses, se rieron con un "uuuh, dibujos chinos". Pero a partír de la primera escena enmudecieron. Y no salieron de su mutismo hasta los títulos del final.
Basada en el libro inglés "Howl´s moving castle" la película toma lugar en algún país de tintes europeos, con aires a la primera y segunda guerra mundial a la vez, donde nos encontrarmos con Sophie Hatter, una jovencita muy seria que carga con el serio destino de llevar adelante la seria sombrerería de su padre. Sophie se sabe sobria, responsable y sobre todo fea, particularmente en comparación a una hermana despampante que llena la panadería donde trabaja de señores que vienen a cortejarla. En este mundo la magia es moneda común, las brujas abundan, los magos son reclutados para el ejercito del Rey y se rumorea la existencia de un tal mago Howl que se dedica a robar los corazones de las jovencitas, no en un sentido figurado. Claro que sólo se acerca a las lindas, así que Sophie se encuentra tranquila. Sin embargo ella es abordada por el mago en cuestión y se gana la represalía de la Bruja Calamidad quien la maldice convirtiendola en una anciana. Sin saber qué hacer o cómo manejarse con su cuerpo y sus achaques, Sophie huye al descampado donde se encuentra con un castillo móvil, un eufemismo ya que se trata de una serie de techos y ventanas con patas que parecen mantenerse juntas de milagro. El castillo es la casa de Howl y Sophie se las ingenia para convertirse en una especie de ama de llaves del lugar, conviviendo a su vez con una serie de compañeros del mago: un simpático aprendiz, un espantapájaros encantado y un demonio llamado Calcifer que, en palabras propias, es el único que trabaja en ese lugar. Ella llega a un acuerdo con el demonio por el cual, si ella logra romper el hechizo que lo ata a Howl, él romperá el de ella. Desde adentro Sophie comienza a ver que, por supuesto, no todo es lo que parece y que el atractivo y mujeriego Howl es simplemente un cobarde. Lo que no impide que se enamore de él.
Bien entrado en años ya, Miyazaki logra componer una fantasía cuyos personajes y situaciones asombrosas logran sorprender y entretener a público de cualquier edad, a la vez que relfexiona sobre la edad, la vejez de cuerpo diferenciada de la de mente, las responsabilidades y el crecimiento. Como siempre maravilla con los paisajes, nos regala de yapa un sentimiento antibélico y más que nunca demuestra que se puede hacer cine para todo público inteligente, en oposición en particular a Disney que sigue haciendo desastres con sus clásicos pero por suerte se avivó (mejor tarde que nunca) de la existencia de la obra de este excelente director que hay que disfrutar mientras siga filmando.
Para quien no esté al tanto Hayao Miyazaki es un director de animación con una muy larga trayectoria no tan ajena a Occidente. Para aquellos memoriosos, él estaba detras de la versión nipona de Heidi que se vio en la televisión local allá por los ochenta. Y más alla de eso es un gran conocedor del universo infantil, responsable de una serie de películas que pasan de lo entretenido a lo maravilloso sin escalas. Entre sus películas más conocidas se encuentran "Nausicäa del valle del viento", "Mi vecino totoro", "La princesa Mononoke", que fue la primera en ser distribuida por Disney si bien no llegó a verse en los cines locales, y la galardonada "El viaje de Chihiro".
Conclusión: La experiencia de ver un film de Miyazaki en el cine es imperdible. No se lo pierdan.
más info sobre Miyasaki
más info sobre el libro
(a mí me gusta más Howl morocho)
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Anita
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1:18 p. m.
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lunes, febrero 06, 2006
Los Productores (The Producers)

En el negocio del espectáculo...
Allá por 1968 el guionista/director Mel Brooks concibió una comedia acerca de un productor fracasado de Broadway, quien junto a un tímido contador intenta llevar adelante una estafa millonaria produciendo la peor obra musical a fin de que cierre el mismo día del estreno y ellos se queden con el dinero de la "perdida". La película fue un éxito, ganando varios premios entre ellos "mejor guión" para Brooks. Eventualmente la película sobre una mala obra de teatro fue convertida en una exitosa obra musical. Y ahora en una de esas cintas de moebius hollywoodenses se nos presenta la película-basada-en-la-obra-basada-en-la-película-sobre-una-obra.
¿Mareados?
Max Bialystock (Nathan Lane) es el mayor productor de fracasos en Broadway. Tanto es así que le han diseñado un cartel que rota de noche de estreno a noche de cierre. Es un tipo sin escrupulos, tanto así que no duda de jugar al peón bien dotado y la campesina virgen con viejitas adineradas para conseguír los fondos para seguir adelante. En su vida entra el cándido y tímido contador Leo Bloom (Mathew Broderick en piloto automático) quien sueña secretamente con ser productor y salir con coristas. Casi por error le comenta a Bialystock que podría ganar mucha plata más si hiciera una obra concebida para ser un fracaso. Obviamente él le toma el gusto a la idea y recluta al contador para ser su compañero en la estafa. Los pasos a seguir son disparatados hasta como pueden ser en una historia de Mel Brooks, incluyendo un director coreando junto con su staff "keep it gay" en relación al teatro, una obra de corte puramente neo nazi escrita por un fanático ("Springtime for Hitler") y una sueca secretaria/recepcionista/corista llamada Ulla (Uma Thurman). Claro que las cosas no salen como fue planeado y los productores se ven en serios problemas cuando su obra en vez de ofender al público es recibida como una parodia y termina siendo un éxito. Hasta ahí canciones, parodias a los musicales de los ´40 y ´50 y una muy divertida obra musical que choca un poco con el lenguaje cinematográfico. Esto se debe a un problema de adapación, si es que hubo alguna. La obra es tomada bastante literalmente y la dirección de una tal Susan Stroman es completamente insípida. Se limita a mostrar la obra como si se tratara de una transmisión de algún premio por TV. Su dirección de actores es inexistente. Dada la cantidad de años que Nathan Lane y Mathew Broderick llevan haciendo la obra, evidentemente nada nuevo hay para ver. Salvo el pequeño detalle de que nos encontramos frente a una pantalla de cine y no un escenario con cierta distancia, de ahí que las muecas exageradas de casi todo el cast resulten un poco demasiado para un primer plano. Salvado el problema del salto de lenguajes, la película se deja ver, divierte y casi casi parece que se está viendo la obra directamente. Casi.
Conclusión: Divierte. Y punto.
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Anita
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3:23 p. m.
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lunes, enero 30, 2006
Los Hermanos Grimm (The Brothers Grimm)

Queriendo emular al Barón Munchausen (pero no)
Los hermanos Jacob y Wilhem Grimm son estafadores profesionales. Se dedican a aprovecharse de las supersticiones de diversos pueblitos alemanes para primero encarnarlos con una serie de "efectos especiales" medievales y finalmente cobrar por un cacería de brujas arreglada desde el principio. El conflicto principal se desata cuando son descubiertos por un general de la ocupación francesa llamado Delatombe (un poco interesante Jonathan Pryce que parece rogan por el regreso de los tiempos de "Brazil") quien les da dos opciones: averiguan y solucionan la desaparición de niñas en un pueblito o pueden ser sitematicamente torturados para deleite de su secundón, el italiano Cavaldi. Ya en el pueblo recibirán la ayuda de una cazadora con una extraña tendencia a lamer sapos mientras que la mente "científica" de Wilhem choca con la posibilidad de que las fantasías populares que tanto atraen a su hermano puedan ser reales. Y en el medio entran en una ensalada semi digerible cualquier cuento de hadas más o menos conocido, a saber: Rapunzel, Caperucita Roja, la Bella Durmiente, Cenicienta y Blancanieves entre otros, independiente de si sus autores son los hermanos originales o no. Pareciera que la importancia está en la referencia misma y no si tiene algun sentido en la trama. El resultado es una sumatoria de ideas cruzadas que no llegan necesariamente a buen puerto y en otros momentos simplemente no se entiende a dónde está yendo todo. El ritmo de la película es irregular y sus protagonistas también. El Wilhem de Matt Damon me recuerda en ciertos momentos al Obi-Wan de McGregor en Episodio I: no me creo este papel, lo hago por la plata y quiero que se note. Por el otro lado el Jacob imaginativo y neurótico del insulso Heath Ledger es exactamente eso, neurótico. El resto del elenco hace lo que puede con una serie de personajes que van desde lo estereotipado, como la Reina malvada de Bellucci, hasta lo nauseabundo en las supuestas parodias que representan el francés de Pryce y el italiano de Peter Stormare.
¿Había que reírse?.
Terry Gilliam parece querer repetir "Las aventuras del Barón Munchausen" pero no lo logra. La idea central de su obra, aquella ambigüedad entre realidad y ficción, tiempo y espacio, se diluye en un producto masticado y digerido para el servicio de un público poco afín al ejercicio de la neurona. Que no es el público que siguió la obra de Gilliam y mucho menos entiende qué fue de la tomas particulares del director que se despacha con una cámara insulsa, un montaje inocuo y un resultado perecedero. Si hay un sólo punto resacatable en el conjunto es el arte de la película con influencias notablemente prerafaelistas. Pero no alcanza.
En conclusión: Fantasias no muy bien animadas de ayer y hoy
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Anita
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2:09 p. m.
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lunes, diciembre 19, 2005
El mercader de Venecia

Por ser políticamente correcto….
W. Kandinsky en su libro acerca del arte sostenía que las obras de arte cobraban vida propia y se separan de su autor y sus intenciones originales. Esto quiere decir que las interpretaciones de las obras varían, pero no son infinitas. Este libro de Kandinsky no figura en la biblioteca del director Michael Radford y “El mercader de Venecia”, adaptación de la obra del mítico W. Shakespeare, es prueba de ello.
Antonio (Jeremy Irons) rico mercader de la ciudad de las góndolas, acepta financiar una loca expedición casamentera de su amigo Bassanio (Joseph Fiennes) y para eso pide una suma prestada a un prestamista judío llamado Shylok (Al Pacino). Este, cansado de los maltratos y discriminaciones que sufrían los judíos en esa época, accede a prestar el dinero bajo extrañas condiciones: no cobrará intereses, pero si Antonio no puede devolver el dinero pronto, tendrá una libra de su carne. Shakespeare ha sido muchas veces adaptado al cine, algunas versiones fueron más afortunadas que otras. Esta es probablemente una de las peores, cuanto error se puedan imaginar ha ocurrido aquí.
En primer lugar, Bradford parece que elige quedar bien con la colectividad judía y acentúa la discriminación y las persecuciones. Es un giro interesante pero imposible con el guión original de Shakespeare. Mutila al personaje de Shylock, no deja ver el conjunto de tramoyas que lo van a empujando a ser el personaje repelente y mezquino que es y el resultado es un injerto inicial que desvirtúa toda la trama. El giro de la adaptación es tan burdo que el guionista y director (para colmo es el mismo) no elimina las escenas que hacen incoherente la trama! ¿Era Shakespeare antisemita? Es una larga discusión, pera esta no era una obra que buscará redimir en algún sentido a los judíos. No todos los sentidos son posibles como decía Kandisnky
Bradford continúa con sus errores de adaptación. El teatro isabelino se sabe tiene un ritmo diferente y las adaptaciones tienden a recortar los diálogos. Hay extremos como transformar a Romeo en un pandillero latino o las hiperfieles adaptaciones de Kenneth Branagh que duermen al auditorio no preparado. Bradford inaugura un nuevo modelo: el recorte indiscriminado. Se recortan algunos diálogos, y luego inexplicablemente los personajes se sumergen en tremendos monólogos que siguen el ritmo shakespeareano. El resultado es tétrico. ¿Ritmo cinematográfico? ¿Y eso que és?
Bradford tampoco saca el jugo de sus actores y las performances son irregulares. Al Pacino y Irons están, a lo sumo, correctos (conocen mucho su oficio). Interesantes revelaciones en los personajes femeninos de Portia (Lynn Collins) y Jessica (Zuleihka Robinson) y el resto, con Fiennes a la cabeza, son bien olvidables.
Utilicemos un poco más al pobre William para cerrar, alentándolos a que partan pronto y relaten las tristes nuevas pues no ha habido adaptación más triste que es la de Michael Bradford y sus desdichado mercader de Venecia.
Conclusión: Algo huele podrido en Venecia
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Anónimo
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11:34 a. m.
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jueves, diciembre 01, 2005
Virgen a los cuarenta

La cosa esta dura.
Joven espectador, si Ud tuviera 40 años o simplemente hubiera pasado los 35 es probable que su despertar estuviera signado por una adolescencia en que pudo ver joyas cinematográficas como Porky o La Venganza de los Nerds, en las que no sólo descubre el cuerpo femenino sino que se hace familiar con ese tipo de comedia. El nuevo milenio le traerá American Pie y verá con condescendencia la situación del pobre Jim. Y si para esa altura aún no pinchó el globo es fácil adivinar como se sentirá: al palo.
Así se despierta el protagonista de nuestra historia, Andy Stitzer (Steve Carell) quien es un pobre empleado de un local de electrónica que sufre la burla de sus amigos (y las insinuaciones de su única y espantosa colega mujer, la cual tiene las compuertas bien abiertas) y que como el título del film lo indica a sus 40 años aún no logró enterrar el huesito.
El resto de la trama es previsible. Sus amigos tratarán de ayudarlo a superar su timidez y dar el gran debut pero terminarán por embarrar más las cosas. Nuestro protagonista conocerá a Trish (Catherine Keener), una mujer de muy pasados los treinta, con tres hijos y que vende cosas por internet. El deberá decidir si ordenar servicio completo con ella, de quien esta enamorado, o con Beth ( Elizabeth Banks) una ninfeta de cuidado. Pero por previsible no será menos divertido.
Una comedia al estilo American Pie con la virtud de conocer a su público. Tiene humor y muchos chistes escatológicos pero puede captar tanto adolescentes como jóvenes y adultos. El guión muestra un conocimiento fino y detallado de muchos mitos en torno a la virilidad masculina y la actividad sexual. Hay actuaciones más que satisfactorias y una dirección clásica pero eficaz, ideal para ir al cine con amigos y/o con novias y/o amigas de mente abierta. Recomendable para una noche de viernes tarde con amigotes, birras y pizzas.
Conclusión: Risas Vírgenes.
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Anónimo
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9:30 p. m.
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lunes, noviembre 28, 2005
Harry Potter y el Cáliz de Fuego (Harry Potter and the Goblet of Fire)

Cuartas partes nunca fueron buenas.
¿Qué tienen en común la última película de Harry Potter y "Las dos Torres", segunda parte de la trilogía de "El Señor de los Anillos" de Peter Jakson?. Las dos son terriblemente largas, las dos están basadas en libros con demasiada información para adaptar, y las dos incluyen escenas alargadas innecesariamente, escenas inventadas que no aportan nada y situaciones forzadas que no terminan de cerrar el conjunto.
"El Cáliz de Fuego" inicia con un misterioso asesinato y la llegada del trío protagonista, Harry Potter, Ron Weasley y Hermione Granger al torneo mundial de Quidditch. Durante las celebraciones del campeonato, aparecen los seguidores de Lord Voldemort y su marca aparece en el cielo. Más tarde, ya en la escuela, se anuncia el torneo de los tres magos donde a pesar de un límite de edad estricto, Harry Potter termina participando. Y a partír de ahí hay dragones, sirenas, laberintos fantasmales, angustias amorosas adolescentes, coscorrones de profesores estrictos y una lucha cara a cara entre enemigos mortales.
La película sufre de varios errores que no la ayudan a llegar a buen puerto. En el intento por adaptar una obra difícil algunas decisiones resultan acertadas, pero la mayoría no logra sacar el producto adelante. La resolución del misterio central de la trama está bien resumido, quitando personajes que no agregan nada a los tiempos cinematográficos y logrando una línea argumental clara de seguir. Por el otro lado los personajes centrales están, en algunas situaciones, delimitados y se vuelven caricaturas de sus reacciones, como las muletillas de Ron (cuántas veces puede decir "bloody hell"?) y los arranques de angustia neurótica de Hermione, más las dos líneas que tienen en toda la película los personajes secundarios como Fleur o Krum, que casi no se entienden qué hacen ahí o por qué tienen tanta importancia en los productos promocionales si casi no hablan. La dirección de Mike Newell, conocido por "Cuatro bodas y un funeral" y la empalagosa "La sonrisa de Mona Lisa", es correcta en el mejor de los casos pero desastrosa en la dirección actoral, sin importar la larga trayectoria de algunos y la poca experiencia de otros, todos parecen estar perdidos. Al final resulta un casting extraño, una seguidilla de momentos de relativa tensión, toques de humor que vuelven todo un poco más llevadero y extrañas decisiones que resultan en pequeñas indigestiones. Yo recomendaría recuperar a Alfonso Cuaron (director de " Y tu mamá también" y "Harry Potter y el prisionero de Azkaban"), que sin ser inglés ni dedicado a comedias romanticas pasatistas logró hacer la versión más equilibrada de las cuatro adaptaciones.
Conclusión: Un buen ejemplo de cuando el "fanservice" sale mal.
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Anita
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1:32 p. m.
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martes, noviembre 22, 2005
Una historia violenta (A history of violence)

Atacando estereotipos norteamericanos
En este tipo de obras es donde más se puede ver la tremenda distancia entre los promedios, es decir, entre el crítico promedio y el espectador promedio. Coonsiderada ya por la masa culturosa como una de las mejores películas de Cronenberg, nos acerca a la familia Stall, aparente y típica hasta el hartazgo familia norteamericana, reflejo de todo lo que es bueno y "debería ser". Papá es bueno, dueño de un "diner" y pacífico. Mamá también es buena y trabaja aparentemente de fiscal. El hijo mayor es un adolescente promedio con todas las inseguridades aparentes y cierta tendencia mágico-hollywoodense a que las cosas le salgan bien cuando todo indica lo contrario. Y está la nena rubia y buena, como el resto de la familia, quien se despierta en el medio de la noche porque sueña con monstruos. Pero "los monstruos no existen" dice papá.
Los monstruos por supuesto que existen, sino no habría película. Aparecen en principio en la piel de dos ladrones hiper violentos que en su camino de maldades deciden parar en el buen diner del buen Tom Stall.. y cuando las cosas se ponen agrias Tom se los despacha con una habilidad imposible. Sigue un pequeño circo mediatico que lo único que logra es poner la cara de Tom en todas las televisiones, y a partir de ahí, el viaje es cuesta abajo. Atraídos por la información, se presentan en el pueblo unos mafiosos con cara de malos y peores intenciones, convencidos de que Tom es otra persona. Y entonces los acontecimientos se precipitan, la violencia engendra violencia (por supuesto) y las crisis de identidad se suceden.
Las metáforas están, el juego de géneros también, pero ¿qué pasa con la audiencia quien en su mayoría es ajena a éstos?. A favor de Cronenberg, logra risas incómodas y que, mal que mal, la gente se vea obligada a identificarse con un héroe que no es lo que aparenta. Los climas de tensión están bien logrados, pero la falla primordial está ahí, asomando: nadie compró la historia. Si bien el juego de géneros es totalmente lícito, la sacarinada idealización inicial de la familia Stall los vuelve casi de cartón, la identificación necesaria para llevar al espectador a lo largo del viaje incómodo no se logra totalmente.. y el resultado es que el espectador promedio sale del cine con la sensación de que lo estafaron. Lamento ser repetitiva, pero insisto en que la verdadera genialidad es lograr un producto profundo y metafórico, sin dejar totalmente de lado al espectador promedio. Es fácil caer en un producto cerrado para un elite entendida, o simplemente un entretenimiento vacío y pochoclero. Los extremos no son buenos y el mundo está lleno de buenas intenciones.
Conclusión: Mucho ruido y nueces para unos pocos
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Anita
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1:06 p. m.
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domingo, noviembre 13, 2005
Millones (Millions)

Un cuento de Navidad.
Hace un tiempo, y pueden verlo en este blog, Anita llamaba la atención sobre la vuelta a los 50. Grandes directores y guionistas intentaron rescatar y hacer films con esa ternura. Esta vez fue el turno de Danny Boyle, el genial director rupturista que practicamente creo un nuevo lenguaje cinematográfico con films como Tumbas al Ras de la Tierra y la inolvidable Trainspotting.
Millions nos presenta a la clásica wretched family de los 50: Papá (James Nesbitt), sus dos hijos varones y su mamá trágicamente desaparecida. El mayor de los varones, Anthony (Lewsi Owen McGibbon) es uno de esos hiperpedantes chicos que asombran con su conocimiento inconexo de la realidad financiera internacional; el menor, Damian (Alexander Nathan Ethel) manifiesta una temprana fe religiosa, siendo capaz de recordar las fechas y circunstancias del nacimiento y muerte de diversos santos. Tras la muerte de su madre deciden mudarse y el pequeño Damian arma "su" casa junto a las vias con unas cajas. Allí recibe, como regalo del cielo, una valija con millones de libras, sólo comparte el secreto con su hermano, quien quiere usarlo para una serie de inversiones estratégicas en bienes raices y bonos. Damian por su parte quiere ayudar a los pobres. Así potencia el encuentro entre su padre y Dorothy (Daisy Donovan), una chica que junta dinero para ayudar a los niños africanos. Como era previsible el dinero era en realidad robado y el ladrón viene a reclamarlo.
La película debe ser sintetizada como un arriesgado experimento en donde Boyle busca rescatar y contar con un nuevo lenguaje todas las instancias clásicas: el conflicto entre el padre con derecho a rehacer su vida con una nueva mujer, los celos de sus hijos, la importancia de los valores morales y sociales por sobre el dinero (Damian diciendo que el dinero solo trae problemas) y varios niños adorables que nos asombran por su lucidez. Boyle, a su vez, muestra nuevamente su talento como musicalizador y su gran manejo de actores.
En cuanto al guión y el relato cinematográfico, destaca un notable conocimiento de la psicología infantil, capaz de rivalizar al mismo Hayao Miyazaki.
El film sin embargo sólo vale como primer experimento, se queda a mitad de camino. Se supone un film para toda la familia, pero para los niños es muy larga (¿que pasó con los films sólidos y acotados de 90 min?) y para los adultos es muy naive. Evidentemente el cine sufre un pequeño disloque entre el público y los recursos en materia de cine para toda la familia. Y Boyle también cayó en la redada. Aún así vale la pena. He dicho.
Conclusión: El dinero no hace a la felicidad.
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Anónimo
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11:35 a. m.
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jueves, noviembre 10, 2005
Wallace & Gromit: La batalla de los vegetales (Wallace & Gromit in the Curse of the Were-Rabbit)

Cuando el presupuesto no lo es todo
Hay dos enfoques posibles para abordar esta crítica. Comenzaré por el primero:
Como película para niños, la última entrega de Wallace y Gromit es entretenida, sorprendente y suficiente como para dejar a los menores satisfechos y a los mayores moderadamente felices. Punto
Segundo enfoque:
Como cuarta película de Wallace y Gromit pierde aquella simpleza fantástica que se podia ver en sus entregas anteriores, a saber "A grand day out" donde se nos presenta a un aparentemente standar señor inglés, pelado, que vive con su perro y le gusta tomar té con galletitas de agua y queso. Bastante queso. Tanto así que al quedarse sin provisiones decide buscar el lugar ideal para conseguirlo y decide ir de pic-nic a la Luna, que está hecha de queso como todo el mundo sabe. Wallace demuestra entonces que no es un señor inglés común y corriente con un perro común y corriente, ya que en su sotano guarda su último invento: una nave espacial. Ya en la Luna los protagonistas se encontrarán con una especie de cocina mecánica a monedas que sueña con viajar a la Tierra y esquiar. Segunda entrega "The Wrong Trousers", Wallace le regala a su compañero canino unos pantalones mecánicos para que lo saque a pasear, mientras que asediado por un presupuesto justo toma un inquilino: un pingüino. Su inquilino resulta ser un ladrón de joyas que ve la oportunidad en los pantalones mecánicos e incrimina a Wallace en sus fechorías. Queda entonces en el genial y mudo Gromit el trabajo de rescatar a su amigo, terminando todo en una increíble persecución en un tren de juguete donde Gromit arma el recorrido poniendo las vías mientras alcanza al pingüino. Finalmente en la tercera, "A Close Shave", metidos en el negocio de lavar ventanas, Wallace se enamora de la dueña de un local de lanas Wendolene Ramsbottom, sin saber que el perro de ella termina enredandolos en una conspiración para raptar todas las ovejas del pueblo con el objetivo de convertirlas en comida para perros. Esta última, las más graciosa de las cuatro, tiene también otra gloriosa persecución donde Wallace termina en una motito llevando encima varias ovejas.
Y qué pasa en la última?: Wallace ha encontrado la forma de explotar la obsesión del pueblo por un concurso anual de verduras gigantes armando una compañía dedicada al control de plagas, en este caso conejos. Muchos. Pero como es un hombre de buen corazón, no se deshace de las criaturitas sino que las esconde en su casa. Cuando la población conejil comienza a ser un problema, Wallace cree encontrar la solución en un aparato de control mental (bah, lavado de cerebros) en el que implantará en los conejitos su aversión a las verduras. Claro que esto sale mal y se encuentra con un conejo monstruoso (el Were-Rabbit del título) y otro mutante que agarra modismos de su personalidad. Su honor se encuentra en juego ya que la bestia arrasa con las cosechas de sus vecinos, a su vez que la organizadora del evento (y última conquista) Lady Tottington, al complicarse la situación del concurso, considera emplear las armas propuestas por el vividor Victor.
Lo que siempre sorprendió de los episodios de Wallace y Gromit más, allá de ser la animación con plastilina más sorprendente existente hasta ahora, era su capacidad de crear un mundo con un realismo mágico totalmente sencillo y creíble, credibilidad que se pierde en ésta última donde las situaciones son forzadas, la lógica mágica se disuelve y los recursos son reciclados. Es muy triste ver la repetición del recurso de la persecución en avión de "A close shave" donde Gromit con un botón transforma una parte de la moto en un avioncito para perseguír al perro enemigo, y en ésta simplemente hace volar un avión de juguete de una feria... para perseguír al perro enemigo. Las referencias a géneros como el cine B se encuentran un poco metidos con presión e innecesarios, incluso cae en clisés imperdonables en una película infantil a estas alturas: la supuesta muerte de Wallace con una extraña resurección a base de queso. Una lástima
Un tema aparte es la adaptación. Si bien no llegué a ver la copia en inglés, todas las películas anteriores las había visto en español, y en ésta última se destacan negativamente aquella idea estrafalaria de cambiar los nombres de los personajes por supuestos "equivalentes" en español, por ejemplo Victor de los Bosques por Victor Quartermaine (?) y una tal Señora Pajotes (que suena bastante mal). Otra cosa sumamente molesta es la incorporación de modismos mejicanos, ausentes en las traducciones anteriores, por ejemplo "compadre" en vez de "amigo". Resulta bastante chocante escuchar a Wallace diciendo "de pelos", lo mismo que le resultaría a la audiencia mejicana escucharlo decir "copado".
Dudo mucho que ésta película gane los premios que cosecharon las anteriores. Y con razón.
Conclusión: la película como producto infantil funciona, pero como película de Wallace y Gromit decepciona
más sobre Wallace & Gromit
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Anita
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7:24 p. m.
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sábado, octubre 29, 2005
El Aura

Momentos borgianos.
Esteban Espinosa ( Ricardo Darín) un epiléptico taxidermista con la obsesión de cometer un robo y con su vida matrimonial hecha pedazos es invitado por otro taxidermista amigo a cazar ciervos al Sur. La esposa de un tal Dietrich (Dolores Fonzi) los recibe en sus cabañas. El inexperto Espinosa mata a Dietrich por accidente en el bosque. Su amigo golpeador de mujeres (Alejandro Awada) debe regresar con urgencia a Bs. As. Dos matones llegan buscando a Dietrich. Primer momento tenso. Espinosa decide hacerse pasar por amigo de Dietrich y junto con ellos y el hermano de la esposa de Dietrich planean el robo a un casino.
El aclamado director de Nueve Reinas , Fabián Bielinsky vuelve al ruedo con un policial escrito por él. Al igual que en su antecesores se apoya en la densidad de sus guiones, en las vueltas complejas y múltiples de sus tramas y en elementos simbólicos cada vez más fuertes. Dos ideas rectoras le dan consistencia a este film. Una de ellas es la idea de aura no sólo como un momento clave de todo ataque epiléptico sino como un instante de cambio en que puede vislumbrar el paso en silencio del universo. Con un sentido muy borgiano que también le da una visión laberíntica. El aura es circular. La película es circular. El instante es eterno. Tan eterno como la duración del film.
La otra idea es el aura como ese elemento invisible que nos acompaña y nos define. Como una sombra de perro-lobo que acompaña al protagonista. Como la sombra de cuchillero de Borges.
Notable trama simbólica que se apoya en recursos y lenguaje básicos pero efectivos. Vale la pena este Aleph cinematográfico. He dicho.
Conclusión: Un momento tenso e intrigante
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Anónimo
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6:40 p. m.
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domingo, octubre 16, 2005
The edukators (Die Fetten Jahre sind vorbei)

¿Amor libre revolucionario?
¿Es posible plantear la profundidad de los clises? Este film se lo propone. Dos jóvenes Jan (Daniel Brühl ) y Peter (Stipe Erzeg) se dedican a entrar durante la noche a mansiones de millonarios y desordenarles los muebles sin robarse nada. El mensaje: Los edukadores los han visitado, ya no están seguros y no podrán seguir ignorando las graves desigualdades sociales de nuestro tiempo. Pero los muchachos también trabajan. Peter parte de vacaciones y le pide a Jan , muchacho hosco y problemático que ayude a su novia Jule a limpiar el dpto de donde ha sido desalojado.Y claro, ambos se enamoran. La chica esta hasta el cuello en deudas y convence a Jan de que ambos ejecuten la proxima misión de los Edukadores en la casa de su acreedor, un tal Hardemberg (Bhurghart Klaubert). Pero este los descubre y junto con Peter deciden secuestrarlo. La trama política se mezcla con los problemas amorosos.
El triángulo era previsible. La trama reedita y crítica la ingenua visón revolucionaria de los 60 y 70. El director realiza un notable trabajo en los primeros 40 minutos del film, incluyendo una muy lograda secuencia de títulos. Las intenciones eran buenas, pero ya se sabe que el Infierno esta tapizado de buenas intenciones. El film falla en su resolución y por momentos pierde ritmo. Los Edukadores es un film que trata de utilizar y resignifcar cliches desde un trama intimista y verosímil. Por momentos lo logra, pero al guión le falto algunas vueltas más. El director arranca con planos audaces y lenguaje rupturista y termina siendo el más clásico entre los clásicos. ¿Será como dice Hardemberg, que la revolución es sólo una etapa de la juventud y que cuando uno crece vienen las deudas, los créditos, las responsabilidades y el aburguesamiento? Así parece.
Con todo este film es recomendable. El lector podrá abandonar la sala reconciliándose con el extraño de pelo largo que todo llevamos dentro. He dicho.
Conclusión: Con las mejores intenciones
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Anónimo
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7:45 p. m.
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miércoles, octubre 12, 2005
Guardianes de la Noche (Nochnoi Dozor)

Fantasía y acción rusa
¿Qué pasaría si se cruzaran los conceptos de irrealidad de Matrix con un protagonista con características de John Constantine y un director con aspiraciones de Junet en " La Ciudad de los niños perdidos"?.
En principio un producto irregular, pero uno que vale la pena ver.
En "Guardianes de la noche" se nos presenta un pasado mítico en el cual se plantea una lucha sin fin entre el bien y el mal. El bien se encuentra liderado por el justo Boris Geser (Vladimir Menshov), capaz de llorar al ver una matanza desenfrenada. En el otro lado del ring el maquiavelico Zavulon (Victor Verzhbitski) quien se relame con el desastre. Cuando en una portentosa batalla las fuerzas contrarias lo único que losgran es anularse mutuamente, se llega a un armisticio: ninguno podrá desde entonces inclinar directamente hacia un bando o al otro a la humanidad. Para ver que ésto se cumpla las fuerzas de la luz cuentan con los "Otros", seres humanos con capacidades nada humanas que patrullarán las calles de Moscú. Así quedan conformados los Guardianes de la Noche.
Pero hay una profecía que anuncia la llegada de un "Otro" superior que será tentado por ambas partes y finalmente romperá el equilibrio con su decisión.
Nuestro protagonista, Anton Gorodetsky (Konstantin Khabensky) es un hombre común y corriente que descubre el mundo que se encuentra al filo de la realidad, y entonces se verá sumergido en un mundo de vampiros, maldiciones, conspiraciones y algún que otro subte abarrotado.
La película entonces si bien es entretenida tiene algunos problemas de ritmo irregular, junto con un director con demasiadas ganas de emular estilos ajenos sin lograr encontrar el propio. La trama es interesante, pero pareciera que algunos problemas de adaptación no fueron bien solucionados, llevando en ciertas ocasiones a confusiones innecesarias. Sin embargo es muy sólido el mundo fantástico planteado y su relación con el mundo real. Como película fantástica no se puede negar el toque novedoso que significa su origen, si bien la voz en off en inglés al principio es totalmente innecesaria.
Conclusión: Exótica
.. y hay secuela
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Anita
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5:49 p. m.
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jueves, octubre 06, 2005
Tiempo de Valientes

Resucitando la extraña pareja
La nueva película del creador de "Los Simuladores" y la regular "El fondo del Mar" nos acerca la historia del psicólogo Mariano Silverstein (Diego Peretti) quien se ve obligado a cumplir una condena con trabajo comunitario, esto es brindar sus servicios en una especie de terapia ambulatoria acompañando al detective Alfredo Díaz (Luis Luque) en sus tareas diarias. Díaz presenta un trauma por el abandono de su mujer, lo cual se refleja en su trabajo. Juntos se verán involucrados en la investigación de la desaparición de un misterioso cargamento. Hasta ahí nada nuevo, pero "Tiempo de Valientes" se atreve a incursionar en un género típico del cine estadounidense logrando adaptarlo y conectarlo a situaciones fácilmente reconocibles para el espectador argentino. A partir de ahí el producto se vuelve desopilante, con más de una referencia a las películas de las que toma partido, logrando asi una comedia policial con escenas de acción muy bien realizadas, malos muy malos y buenos con sus falencias pero queribles.
La segunda película de Szifrón muestra al director más cómodo en el medio, manejando mejor los ritmos, armando personajes sólidos y creíbles y logrando un resultado más que aceptable, esto es darle al público 110 minutos de diversión bien pensada. Esta es una muestra más del cine argentino pensado para entretener, pero sin ser necesariamente bobo. Bien demuestra que existen puntos medios entre la pretensión del cine arte argentino que no supera sus aspiraciones europeas (La niña Santa y un sinfín de bodrios) y la producción vacía de contenido a cargo de un par de caras conocidas que lo único que puede aspirar es a un montón de anónimos diciendo que la vieron, sólo para salir en la tele (Papá se volvió loco, Peligrosa Obsesión y otros desperdicios de fílmico).
Conclusión: Vale la pena
para más info y trailers
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Anita
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1:19 p. m.
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miércoles, septiembre 14, 2005
Iluminados por el fuego

Interiorizando el desastre
Nací en Mayo de 1980, no tengo memoria alguna de la Guerra de las Malvinas y crecí en principio con la idea de que en algún momento, mientras era chica, hubo una guerra. En principio la primera idea asociada desde mi niñez es el feriado. Con los años también asocié la idea de muchos chicos jovenes mandados a las islas por un gobierno de facto encabezado en ese momento por un borracho. También hay monumentos a caídos, un himno, problemas diplomáticos y hombres pidiendo una colaboración en el tren.
"Iluminados por el fuego" es un film que finalmente deja dos niveles de lectura separados y en cierta forma contradictorios. Por una parte es una película bélica, que cumple con absolutamente todos los lugares comunes del género, no escatima los golpes bajos y tiene un reparto que saca adelante personajes no muy delineados lo mejor que puede. Por el otro lado es de una excelencia técnica jamás vista en el cine argentino. Más allá de sus falencias de todo tipo "Iluminados.." cumple un cometido muy loable, que se convierte en su punto fuerte, nos transporta a todos, a los que la recuerdan y principalmente a los que no, a lo que fue estar realmente en las Islas Malvinas en aquel momentos. Recrea el espanto de la guerra en el frente con una materialidad pasmosa. Lo que diferencia a ésta película bélica de otra, es que justamente es nuestra, no se trata de soldados entrenados para defender la libertad y el american way of life, sino chicos, chicos comunes muertos de frío, hambre y principalmente miedo. A través de los ojos de Esteban Leguizamón (Gastón Pauls), quien comienza a recordar su tiempo en el frente a partir del intento de suicidio de un compañero, vivimos la experiencia espantosa de una guerra marcada por la estupidez. Nuestra estupidez.
En si, como ya mencioné, esta es una película que como film presenta una factura técnica impecable en oposición a un guión inconexo y desperdiciado, cargado de bajadas de línea innecesarias y golpes bajos más que fuera de lugar, entre los que destacan la espantosa canción de Leon Gieco que se siente como una puñalada por la espalda y una falta de respeto a la audiencia. Pero como experiencia que refleja el error y horror de ésta guerra en particular, es impecable.
Conclusión: A pesar de sus errores, necesaria.
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Anita
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3:56 p. m.
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jueves, septiembre 08, 2005
La suerte está echada

Aquél impronunciable...
Hay un tipo de excluído social del cual los noticieros no se ocupan, los medios no suelen nombrar y mucho menos la gente común. Es un tipo de paria que carga con el peso de ser nunca bienvenido y siempre inombrable: el mufa. Aquel que carga con el peso de ser mufa se sabe rechazado en cualquier tipo de actividad social, y ni hablar si se trata de conseguir trabajo. El ambiente artístico es un ambiente supersticioso y a los mufa se los define rápido y se los aisla con aún mayor velocidad. Esto es lo que descubre Felipe (Marcelo Mazzarello), actor de teatro que por azar de la vida descubre que de un día para el otro tiene la capacidad de atraer la desgracia para aquellos que lo rodean. Si bien en principio todo parece ser simple mala suerte, pero al quedarse sin trabajo y correrse la voz, Felipe descubre que es posible que el destino esté en su contra. A menos que pueda encontrar una solución algo que parece no tenerla.
Guillermo (Gastón Pauls), el medio hermano de Felipe, tiene razones para sentirse desgraciado también. Un auto suena en la esquina de su departamento todas las noches y no lo deja dormír. Al llegar tarde al trabajo demasiadas veces es despedido. Y su novia lo deja. Y la empresa le paga un porcentaje importante de su indemnización en especies.
Entonces el padre de ambos, internado en un geriátrico, los junta con un último pedido estrafalario.
Rodeado de un tremendo humor negro y algunos toques dramáticos un poco intensos para el tipo de clima que se plantea, la ópera prima de Sebastián Borensztein (ya con una trayectoria marcada en la televisión), divierte y sorprende con el nivel de acidez y ciertas situaciones woodyallenescas en su absurdo que transforman a la película en un producto divertido y con momentos memorables. Si bien Marcelo Mazzarello es un poco rígido en su actuación la variedad de situaciones por las que su capacidad de imán para la mala suerte lo hacen pasar, hacen que ésto se pueda pasar por arriba sin mayores dificultades. El ritmo en general es bueno, salvo en aquellos puntos dramáticos , un poco anticlimáticos, donde la partitura de Alejandro Lerner empalaga. Por lo demás es una comedia muy divertida, con clásico cameo del director incluído, recomendable para ver entre amigos riendose un buen rato y recordando a aquél pobre mufa (todos hemos conocido alguno) tratando de no nombrarlo. Ni en el pensamiento.
Conclusión: Para reírse y tocar madera
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Anita
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2:02 p. m.
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jueves, agosto 18, 2005
La ciudad del pecado (Sin City)

..Salpica
La industria cinemátografica estadounidense cuenta en su haber con varias adaptaciones de diferentes comics, algunas más certeras que otras. Hasta ahora todas se habían basado en el comic más clásico, basado en superhéroes con diferentes poderes / trajes / traumas, pero es recién ahora que se abren del mundo de los Marvel y DC más tradicionales y se asoman a ese otro comic, con un público adulto y con contenidos totalmente diferentes que ha sido llamado "novela gráfica" y que ha revolucionado y renovado el mundo de las historietas. Uno de los mejores representantes de esa renovación es el artista y guionista Frank Miller. Una de sus obras emblemáticas es la que el guionista y director Robert Rodriguez decidió adaptar, comenzando con una excelente decisión: respetar el lenguaje visual característico de la obra y "adaptarlo" al lenguaje del cine. Para ello codirigieron juntos la película a fin de lograr una armonía entre los dos lenguajes. Y quién mejor para traducir la mancha de Miller que el "loco por los efectos" (Lucas no es el único) Robert Rodriguez, basta recordar su trilogía infantil "Mini Espías" y su cierre del mariachi con "Erase una vez en México". Más alla de la calidad de los films en sí mismos, es indiscutible que Rodriguez tiene pasión por lo visual. Y por la sangre (cuando no filma aventuras infantiles por supuesto).
Esta fusión absoluta entre el dibujo de Miller y la cámara de Rodriguez desembocan en un producto sorprendente por donde se lo mire, con una fidelidad absoluta al guión (hasta donde la adaptación cinematográfica lo permite), y un ritmo que no decae.
Y a todo esto, de qué va la película?
"La ciudad del pecado" cuenta tres historias paralelas que toman lugar en una ciudad corrupta hasta la médula, donde la violencia y la sangre están a la orden del día. En este infierno cargado de matices del policial negro nos encontramos con la historia del policía bueno (Bruce Willis) que arriesga todo para evitar que un depravado abuse de otra niña más, con el matón deforme pero de buen corazón (un resucitado Mickey Rourke) que pondrá patas para arriba a la ciudad a fin de encontrar al asesino de la única mujer que le dio una noche de amor, y finalmente a un hombre metido en una situación desesperada (Clive Owen) cuando trata de defender a su pareja de un ex novio abusivo (Benicio del Toro) y desata un incidente que podría acabar en una guerra sangrienta entre las prostitutas, la policía y los mafiosos de siempre.
Lo interesante de esta película es que logra un equilibrio entre un poderoso lenguaje visual y un guión sólido, caracteristica en peligro de extinción cuando cada vez son más los productos que se apoyan en lo visual desmereciendo la columna vertebral para el conjunto que es el guión. Como adaptación de un comic, es la única que ha logrado trasladar el lenguaje característico de la historieta al cine, respetando el carácter de la obra y logrando un producto que finalmente deja completamente satisfechos tanto a los seguidores del comic original como al público que busca un entretenimiento interesante.
Conclusión: Para no perdersela
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Anita
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12:46 p. m.
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viernes, agosto 12, 2005
Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the chocolate factory)

Castigando pecados capitales infantiles
La nueva adaptación del clásico de Roald Dahl nos presenta la historia con tintes de cuento de hadas de Charlie Bucket, un chico más que pobre y más que bueno, a quien se le da la oportunidad junto con otros cuatro chicos (ya no tan buenos) de conocer la mítica y misteriosa fabrica de chocolate del extraño Willy Wonka. Cada chico representa en sí los defectos posibles en un niño. Se encuentran entonces: el goloso sin límites Augustus Gloop, Violet Beauregarde como la pequeña trepadora fruto del exitismo de su madre, el soberbio sabelotodo Mike Teavee, representante de una generación que da por sentado el conocimiento tecnológico, y finalmente la malcriada y consentida en extremo Veruca Salt, una auténtica caricatura de los extremos a los que puede llegar el egoísmo infantil. Todos ellos ingresan en la fábrica codiciando un misterioso premio final, todos menos Charlie por supuesto. Recibidos por un raro personaje quien resulta ser el dueño de la fábrica, recorrerán las instalaciones, donde cada uno sera tentado según la debilidad de su carácter. Un plus son los obreros idénticos, los clonados Oompa Loompas, cuyas coreografías son uno de los puntos más altos de la película.
La historia entretiene a chicos con su despliegue visual y la facilidad de identificación con los personajes infantiles, y a grandes con varios gags surtidos que distraen de la irrealidad un poco exesiva para el adulto promedio.
El Willy Wonka de Jhonny Depp es el mejor representante de la realización del director Tim Burton en éste film. Llama la atención, no se termina de entender y en el mejor de los casos, es correcta.
Burton se encuentra en un momento muy particular para un director. Está tratando de reinventarse a sí mismo luego de haber quemado todos sus cartuchos en "La leyenda del jinete sin cabeza". Buscando un equilibrio entre el cine comercial y su expresión indivudual, "Charlie.." comienza con un estilo típico del director, con más de una referencia a "El joven manos de tijeras", pero se pierde en la puesta visual y los efectos que varian de buenos a directamente malos. Se encuentran al principio las típicas obsesiones del director: las espirales en la puesta en escena, los personajes inadaptados, las perspectivas retorcidas que los representan, las figuras de autoridad conflictivas (y actuadas por algún pope del cine clásico de terror) y la aparición de su mujer en un papel secundario (desde Big Fish se trata de la muy británica Helena Bonham-Carter, dejando de lado a la extraña Lisa Marie), pero avanzando la historia pareciera licuarse y perder identidad. El retoque de color por algunos momentos es demasiado evidente, como en el caso de la tez tétrica de Willy Wonka que parece estar recortado todo el tiempo. Habrá que ver, en futuras películas, si encuentra el equilibrio finalmente o termina convirtiendose en una sombra de sí mismo.
Todo esto no necesariamente descalifica a la película.
Si bien se siente un poco larga, es ideal para niños (y golosos) de cualquier edad, si bien como obra del director es menor.
Conclusión: Empalagosa pero digerible
(quiero un oompa loompa)
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Anita
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1:21 p. m.
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Elsa & Fred (ídem)

Soledades encontradas
Elsa es una señora mayor, vive sola entre las visitas al médico, la sobreprotección de un hijo y los saltos financieros de otro.
Alfredo, mayor también, acaba de enviudar y se muda a un departamento junto con su perro Bonaparte y la foto de su mujer. También vive sólo, a merced de una hija controladora y de los fantasmas de la viudez.
Elsa es activa, descarada y mentirosa.
Alfredo es solitario, hipocondríaco y está deprimido.
Elsa y Alfredo son vecinos.
El sueño de toda la vida de Elsa es entrar en la Fontana di Trevi, emulando "La dolce vita". Esto dará pié a algunas de las más divertidas situaciones a lo largo del film.
Nos situamos en Madrid, pero bien podría ser cualquier ciudad, como buena comedia romántica el lugar es sólo un marco para una historia con la suficiente carga de lugares comunes como para que el espectador se identifique facilmente y pase un buen momento.
Lo que destaca a ésta comedia de otras son sus protagonistas, si bien posee todas las características típicas del género, que ellos se encuentren en la tercera edad agrega un soplo refrescante y demuestra de forma entretenida y sin golpes bajos, por más trillado que sea, que no hay edad para el amor.
La historia nos lleva por la relación de estos personajes contradictorios con varias sonrisas y una buena porción de carcajadas. Las actuaciones de la siempre excelente China Zorrilla como la tremenda Elsa y de Manuel Alexandre como el parco Alfredo son más que convincentes y se adaptan perfectamente a las diferentes situaciones que marca el ritmo de la comedia y sus pequeños toques dramáticos. Cabe destacar la perfecta simbiosis entre la comedia romantica y la profundidad de los personajes que agregan a las situaciones marcadas por el género, las propias de la edad de los protagonistas.
Conclusión: Para disfrutar sin límite de edad
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Anita
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1:19 p. m.
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domingo, agosto 07, 2005
La Caida (Der Untergang)

¿Humanizando al monstruo?
Toda buena película basada en hechos históricos debe presentar tres versiones: la real , la ficticia y la polémica. La Caída, con un genial Bruno Ganz en el papel de Hitler, narra los últimos días de la vida del Fuhrer en su bunker mientras Berlín es asediada por el ejército ruso. La historia es narrada desde el punto de vista de Traudt (su joven secretaria), y de dos generales de la Wehrmacht que intentan tener un final digno de resistencia frente al inevitable desenlace. El film, sin embargo, termina siendo muy largo y llega a caer en algunos golpes bajos innecesarios.
La visión real de los hechos es soberbia. A pesar de estar basada en la entrevista a la anciana secretaria realizada en el 2000 , evita tener un único punto de vista y se construye con la ayuda de datos sólidos sobre el interior del bunker y muestra un estudio minucioso y detallado no sólo de la personalidad de Hitler sino también de la naturaleza de los órdenes totalitarios. Impresiona el enfoque piscologista que golpea al espectador con un Hitler patético moviendo en un mapa unidades inexistentes y reclamando un contragolpe imposible contra el ejército de Zukhov. Batallas en las calles de Berlín e inclusive la última aparición pública de Hitler condecorando a los jóvenes defensores de Berlín que atacaban con bazookas a los tanques soviéticos fueron reconstruidas con notable precisión y gran realismo.
La ficticia no es tan acertada. Al relato del derrumbe , le sobrepone una trama paralela y esperanzadora de un joven que pelea en la Juventudes Hitlerianas y termina desertando y ayudando a otros a escapar. Pero esta es una innecesaria dosis de esperanza que arruina el soberbio clima descrito anteriormente. Hay también algunas imprecisiones históricas.
La versión polémica era, en cierto modo, previsible. El film se propone reflexionar acerca del clima de decadencia final y la naturaleza de las sociedades totalitarias, a través de tomar la figura de Hitler de un modo más exacto y humanizado. Pero, claro, "humanizar al monstruo" fue para algunos sectores de la crítica, el Sionismo y la opinión pública algo similar a simpatizar con el Nazismo. Cosa que la película jamás hace, pero tampoco cae en los clisés innecesarios y deformantes . Se nos muestra un Hitler humano, capaz de delirar paranoicamente de traiciones por cada lógico fracaso de un ejército falto de recursos, de gesticular maniáticamente y, lo más interesante y poco explorado por la literatura histórica y menos aún por la filmografía, el grado de alienación al que lo sometía su Estado Mayor y su círculo más íntimo, entre ellos Himmler y Goebbels. Pero también aparece un Hitler capaz de tratar con cariño y respeto a su secretaria y esposa, de ser cariñoso y juguetón con su mascota y de valorar a sus semejantes.
Theodor W. Adorno, figura central de la Escuela de Frankurt y uno de los más lúcidos críticos del III Reich (razón por la cual debió huir a Estados Unidos) , escribió allá por 1945 una tesis acerca del funcionamiento de la TV en EE.UU. (Televisión y Cultura de Masas ). Cabe volver a algunas de esas líneas en donde critica el uso de clisés ""El dictador no es más que un mal hombre, pomposo y cobarde. Parece proceder con suma estupidez; no sale a flote nada relativo a la dinámica objetiva de la dictadura. Se crea la impresión de que el totalitarismo surge de desórdenes caracterológicos en políticos ambiciosos y de que es derrocado por la honradez, el coraje y la calidez humana de aquellas figuras con que se supone que se identificará el auditorio. (..) Esto no sólo aleja toda cuestión social concreta sino que afianza la división del mundo , psicológicamente tan peligrosa, en negro (el grupo de afuera) y blanco (el grupo de adentro). (..) Más opaca y compleja se vuelve la vida moderna y más se siente tentada la gente a aferrarse desesperadamente a clisés que parecen poner algún orden en lo que de otro modo resulta incomprensible. De este modo los seres humanos no sólo pierden su auténtica capacidad de comprensión de la realidad, sino que también en última instancia, su misma capacidad para experimentar la vida puede embotarse mediante el uso constante de anteojos azules y rosados.( 2000:24-26, Ed Lunaria) Profético. Ya Adorno se manifestaba preocupado por convertir a los dictadores en figura de clisés, sin profundidad, pero, peor aún, sin ofrecer al público elementos de análisis o al menos de incomodidad para plantearse críticamente la naturaleza de los órdenes totalitarias para evitar que se repitan en el futuro. Y también para la realidad contemporánea, donde muchas veces, no se necesita una bandera con una esvástica para cometer atrocidades etnocentristas.
La Caída es , en líneas generales una película cuyos méritos cinematográficos no son tantos, pero lo audaz de su planteo los recursos que intenta movilizar, como la falta de un narrador fijo y el énfasis en el entorno por sobre las personas, hacen de ella una cita imprescindible. He dicho.
Conclusión: Adiós a los clisés, bienvenido al duro ejercicio de pensar.
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Anónimo
a la/s
7:39 p. m.
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