
Poca magia y mucho chamuyo
En la Viena de principios del siglo pasado se dearrolla la historia de amor entre un adolescente carpintero y la joven duquesa Sophie Von Teschen. Obviamente por la diferencia de rangos la incipiente relación es cortada y el pequeño Edward se dedica a recorrer el mundo y perfeccionar su habilidad manual para terminar convirtiéndose en una especie de David Copperfield antiguo. Años después se rebautiza con el nombre de Eisenheim y comienza a arrasar en el público vienés con su espectáculo de magia e ilusión. El conflicto comienza cuando redescubre a su amada Condesa Von Teschen entre el público y de la mano del príncipe heredero del Imperio.
Entre CGI poco sólido, acentos poco trabajados, actuaciones menos elaboradas y personajes de cartón, "El ilusionista" peca de la ingenuidad o la soberbia de creer que su público no superó la edad infantil, ofreciendo un guión simplista, cargado de clichés, con progresión dramática forzada y giros finales tan mal construídos que sólo son superados por los espasmos lúdicos de M. Night Shyamalan y su "Dama del agua". Que tengan en común a Paul Giamatti ofreciendo trabajos poco sólidos creemos es pura coincidencia. O el principio del fin.
Conclusión: Ni se molesten.
No veia una actuación tan mala de como la de Edward Norton desde el Ewan McGregor de Episodio I.
jueves, noviembre 23, 2006
El Ilusionista (ídem)
Publicadas por
Anita
a la/s
10:35 a. m.
|
jueves, julio 20, 2006
Piratas del Caribe: El cofre de la muerte (idem)
Las largas y poco creíbles aventuras del Capitán Jack Sparrow.
Con ésta ahora definida saga, me ha sucedido algo muy curioso. Cuando me asomé a lo que se dio a conocer por estos pagos como "La maldición del Perla Negra", no estaba muy convencida. Esperaba un producto pobre, predecible y que no agregaría nada a la humanidad. De hecho la vi en el cine porque había conseguido un subtepass con un descuento ridículo para la entrada y no tenía nada mejor que hacer. Lo que sucedió es que tuve que comerme mis preconceptos uno detrás del otro. La primera Piratas del Caribe resultó una película de aventuras como no se filmaba hacia años, con un ritmo que no decaía, una trama simple pero bien eficaz, un cast aceitado y el plus de Johnny Depp comiéndose la película a tarascones con la excelente interpretación con la que había dado vida al pirata Jack Sparrow. Como ya sabemos la película fue un éxito rotundo y derivó en secuela. Habiendo disfrutado enormemente la primera reconozco que albergaba ciertas esperanzas para la segunda más un pequeño atisbo de terror: el clásico temor de que se cumpla la ley cinematográfica que anuncia segundas partes nunca fueron buenas (y que como buena ley, tiene sus excepciones).
Así que me asomé a Piratas del Caribe esperando un buen producto pochoclero, de esos que entretienen y te dejan con una sensación liviana y alegre cuando salís de la sala.
Error.
Terrible error.
El Capitán Sparrow vuelve en busca de un cofre y su llave, codiciado por varios antagonistas, con el fin de sacarse de encima una deuda con el tenebroso Davy Jones. El representante de la Corporación de las Indias Orientales, quien busca obtener la misteriosa brújula de Sparrow, se las ingenia para mandar primero al cándido Will (un automático Orlando Bloom) y luego a su futura esposa Elizabeth (Keira Knightley) a fin de que se las ingenien para quitarle el susodicho objeto al Capitán. En la ensalada subsiguiente caen caníbales, una bruja adepta al vudú, el monstruo Kraken, situaciones calcadas de la película anterior pero sin gracia, Johnny Depp convertido en Willy Coyote, la aparición del presunto muerto padre de Will, supuestos cuadrados amorosos de lo menos creíbles, más gags forzados que si bien arrancan alguna risa no alcanzan en proporción al metraje.
Demostrando los peores vicios del Hollywood más taquillero, El cofre de la muerte es una película larga, incongruente, plagada de fan service en detrimento de la credibilidad de la trama y sobre todo, permítanme la reiteración: larga.
Entre la lista de errores mortales en ésta película sobresale la complejización de la trama con el oscuro fin de alargar las situaciones de tal manera que alcance para, por lo menos, una secuela más. Esto produce que haga agua por todos lados. Las mejores películas de aventuras que el buen Hollywood nos ha legado se caracterizan por una simpleza en el guión que deja lugar para las aventuras en si, el humor y las sorpresas. La saga de Indiana Jones no sobresale por su complejidad sino por lograr mantener al espectador en su butaca, entretenido y con ganas de más. Cuando en una película de aventuras uno empieza a pensar más en el baño que en la pantalla hay graves problemas.
Por otro lado la burda construcción del guión alrededor de lo que en principio fue un hallazgo actoral de Depp, es decir la sarta de mohines y manierismos del Capitán Sparrow, no alcanza para mantener el interés. De hecho produce lo contrario porque la repetición se convierte en hastío bastante rápido y es una lástima que se halla llegado al punto de quemar un personaje originalmente tan simpático, caro al público además por su carácter de antihéroe, que desgraciadamente deviene casi Superman en esta última encarnación.
Por si no fuera suficiente los guionistas de dedican sistemáticamente a destruir los lineamientos de los personajes socavando cualquier atisbo de credibilidad que pudiera tener la trama.
El resultado final es un monstruo Frankenstein de lo peores defectos del cine de entretenimiento contemporáneo: tiene los diálogos rimbombantes matadores de ritmo de "El señor de los Anillos", tiene el protagonista disfrazado de antihéroe, cuando en realidad sus debilidades son ficticias y debajo de los lentes esconde al Superman promedio alla Neo de las secuelas de "Matrix", tiene el cebamiento hasta lo ridículo en los efectos especiales digno de los peores momentos de la nueva saga de "Star Wars", y tiene la falta de construcción dramática secuencial que se ha puesto en boga últimamente, como en las "X-Men", donde las trilogías son capítulos con la secuencialidad de una telenovela diaria.
Una lástima.
Conclusión: Abandonen el barco!
Publicadas por
Anita
a la/s
2:34 p. m.
|
martes, julio 04, 2006
Retrato de familia (Il pranzo della domenica)

A la derecha de su televisor
No hay nada más tradicional como el almuerzo del Domingo en familia, título original en italiano de esta perturbadora comedia que la juega de ligera y guarda bajo el ala más de un mensaje peligroso.
En la Roma actual una familia con las aparentes disfuncionalidades promedio se juntan a almorzar los domingos en la casa de la figura matriarcal: la abuela Franca Malorni, viuda en situación acomodada que busca paliar su soledad en éstas reuniones de carácter obligatorio. Ella nuclea a sus tres hijas: Susanna, casada con el abogado trepador y con eterno tono naranja de bronceado artificial Massimo, y con una hija adolescente; la depresiva Barbara casada con el sencillo pero trabajador Maurizio; y finalmente Sofia casada con el idealista Nicola quien en su tozudez por mantener sus principios de izquierda no logra conservar un trabajo con el cual mantener a sus cuatro hijos.
Los conflictos latentes explotan cuando Franca se resbala y se rompe el fémur, las visitas al hospital sirven de disparador, más o menos forzado, para que las tres hermanas intercambien sus problemas.
Hasta ahora nada original ni destacable, no necesariamente aburrido pero tampoco llegando a los niveles de comedia promedio. El problema mayor se encuentra en la lectura entre líneas del guión. Lo que comienza como una simple chanza de carácter político deriva en una bajada de línea carente de gusto. En los arquetipos que representan los personajes se encuentra un tufillo a rancio que en el mejor de los casos preocupa y en el peor ofende. Empezando por la caricatura de setentista parado en la década en cuestión, el personaje de Nicola pasa de simpático a poco creíble en muy pocos minutos, capaz de poner en peligro la manutención de su casa si de defender un ideal a los gritos se trata, claro que cuando finalmente los compromete y gana una buena cantidad de euros en la versión italiana de "¿Quién quiere ser millonario?", exclama felíz: "Por fin me sirvió Lenin para algo", en referencia a la respuesta que le valió el premio. El abogado mujeriego se sabe de derecha pero no insiste mucho ya que no es un personaje muy querible, pero resulta que el trabajador Maurizio, quien se sabe hecho desde abajo manteniendo un vivero de cierta importancia y una mujer cuyas depresiones deberían traer mayor conflicto a la pareja (pero no porque él es casi un santo), manifiesta su apoyo a il cavaliere (apodo del ex-primer ministro Silvio Berlusconi) de una forma bastante explícita. La RAI produce la película. No queda mucho más que decír.
Los roles de las mujeres tienen su cuota. Cuando Susanna finalmente descubre los múltiples cuernos que le ha metido Massimo, no importa la vergüenza ni que él haya hecho carrera a partír de heredar el estudio jurídico de su padre. Ella lo perdona. Y decide castigar jurídicamente a las mujeres que participaron en el adulterio. Por otra parte, teniendo cuatro hijos (cinco en palabras de ella), el personaje de Sofia nunca considera la posibilidad de salir a trabajar para llenar el vacío de Nicola, hasta que la situación se vuelve desesperada, pero como él termina ganando 300.000 euros, ella vuelve feliz a su rol de ama de casa esclavizada, carrera universitaria completamente olvidada. Las depresiones de Barbara, que en principio parecen algo más que psicosomáticas, se curan milagrosamente cuando ella queda embarazada.
La famiglia unita hasta lo espantoso.
Esta película comparte con la adaptación del musical "Rent" la fachada inocente y el mensaje retrógrado por detrás. Yo apoyo el cine como entretenimiento pero en éstos casos lo defenestro como herramiente ideológico macabra. Lo que comienza como un retrato costumbrista termina siendo propaganda del gobierno de turno (la película es del año 2003). Están avisados.
Conclusión: ¿Había que reírse?
Publicadas por
Anita
a la/s
6:55 p. m.
|
martes, mayo 16, 2006
Eros

En un ejercicio de trabajo comunal se reunieron los directores Michelangelo Antonioni, Steven Soderbergh y Wong Kar Wai para reflexionar sobre el elusivo tema del sexo y el erotismo en el cine. A partír de ahí se dan tres productos bien diferenciados que intentar abordar el tema con mayor éxito en dos de los casos y con resultados más que pobres en uno en particular. Los tres cortos están vinculados por un separador de acuarelas alusivas con un temita recurrente en italiano cantado por Caetano Veloso que invita a la transición entre una obra y la siguiente.
El filo peligroso de las cosas (Il filo pericoloso delle cose)
El sexo y el cuerpo.
Hay una verdad cruel que por cruel no deja de ser verdad: hay que saber retirarse en gloria y muy pocos saben hacerlo a tiempo. El triste caso del célebre director italiano Michelangelo Antonioni quien se animó a filmar con sus buenos noventa y siete años, se desmadra en la pantalla con un relato entre lo misógino y lo patético donde un matrimonio con su relación en decadencia evidenciada por diálogos poco menos que creíbles, busca renovarse. El anónimo marido lo logra finalmente sólo a través de una joven mujer concebida como de "espíritu libre", o bien retratada como una chica capaz de intercambiar sexo después de tres palabras con un extraño.
Filmada con códigos visuales y diálogos dignos de las películas que se pueden encontrar doppo mezzanotte en cualquier canal de cable (llegado cierto momento uno incluso tiende a buscar por reflejo el logotipo en la esquina superior de la imágen porque es lo único que falta), parte de un concepto que podría ser interesante pero no lo logra llevar a buen puerto. Si bien la historia está ambientada en Italia los protagonistas chapurrean el inglés sin mucha convicción, el desarrollo de personajes es inexistente así como la progresión dramática y el ritmo. Finalmente el resultado es pobre y sólo se ve más disminuido, si es posible, por el contraste con las obras siguientes. La intención de agregar un espasmo de trama simbólica solo termina por provocar vergüenza ajena. Es una lástima que uno de los grandes señores del cine italiano tenga que cerrar su carrera con un producto tan poco digno de su nombre.
Conclusión: Sáquenle la cámara al abuelo.
Equilibrium.
El sexo y la mente.
Steven Soderbergh no se encuentra entre mis directores favoritos, sin embargo debo rescatar el excelente trabajo que logra en "Equilibrium". Ambientado en los años cinquenta nos presenta a un neurótico publicista (Robert Downey Jr.) quien revisa un sueño erótico recurrente con su analista. La trama de aparente simpleza, se despliega en una espiral de recursos freudianos con un sorprendente conocimiento de las bases de ciertas problemáticas de origen psicológico. La percepción del espectador es puesta a prueba sin trampas mientras la verdad atrás del sueño es revelada.
La dirección lleva el sello marcado del director de Traffic con su uso de los colores y la iluminación quemada, la espiral del sueño es representada en un ritmo muy creíble y es evidente el gran trabajo de documentación que sostiene a los protagonistas del segmento. El resultado es un producto simple en la superficie y cerebral en su construcción que merece ser visto más de una vez para desentrañarlo.
Conclusión: Hablemos de Freud.
La mano.
El sexo y el sentimiento.
En el Hong Kong de 1963 un aprendíz de sastre es manipulado sexualmente por una clienta para provocar una reacción creadora en él que se refleje en los vestidos que le fabricará. A partír de ahí Wong Kar Wai, el director de "Felices Juntos" y "2046" cuenta una historia de obsesiones y fetichismos con una sensibilidad exquisita. La relación entre la prostituta de alto nivel, la Señora Hua (Gong Li), y el sastre se irá desenvolviendo con un crescendo en la intensidad de su relación no recíproca. Las situaciones simétricas se suceden y destacan los aparentes cambios de poder que son sólamente apariencia: incluso tras su declinación la Señora Hua será todo para el sastre.
La dirección asombra desde su capacidad para el manejo de la corriente erótica tensa y el sentimiento descarnado que fluye entre los personajes principales y alrededor de los secundarios. Los personajes son muy sólidos y las actuaciones más que buenas. "La mano" es una joyita para no ser perdida.
Conclusión: Excelente.
Publicadas por
Anita
a la/s
3:31 p. m.
|
martes, mayo 09, 2006
Cerrando el BAFICI

Masters of Horror: Homecoming
Fraude electoral
Un colega crítico describió el BAFICI como una especie de tenedor libre de películas. La propia experiencia de BJ en la cola de entradas viendo a una masa snobista elegir a diestra y siniestra películas para ver debe contribuir, sin duda, a que se perpetren ciertas estafas. Una de ellas es cobrar una entrada para ver un capítulo de una miniserie como si fuera un film de cine independiente. Ni corresponde anunciar una miniserie como film, ni tampoco este miniserie: Masters of Horror es precisamente de cine independiente... Pero esta avivada del BAFICI no debe influir en nuestra crítica de Homecoming específicamente.
En USA, en plena campaña electoral, un operador político y una periodista de derecha forman una extraña alianza. En pleno aire de TV piden a los soldados muertos en la invasión a Irak que vuelvan a enseñares a los norteamericanos cuan importante es esta lucha más allá de que las armas de destrucción masiva no aparecieron... Y los soldados zombies vuelven. Y son indestructibles, inmortales, imparables... Y vienen a votar contra el candidato republicano (que todos sabemos que es Bush pero no se dice)
Este capítulo de la miniserie Masters of Horror fue dirigido por Joe Dante (Gremlins, Army of Darkness) y cuenta con un muy buen guión, sólido y sin complicaciones. Capta el clima propio de film de zombies clase B con y tomas y guiños al espectador que recuerdan algunos clásicos del género como Night of The Living Dead y, a su vez, lo combina con diálogos clásicos de películas de guerra que son soberbiamente resignificados. La dirección de Dante es difícil de sopesar siendo este el capítulo de una miniserie. El casting no es tan afortunado, pero el capítulo es soberbio. He dicho.
Conclusión: Voto a favor.
Porno
Desnudos
Un film con este título, que ya fue presentado en Mar del Plata, suele atraer bajo el pretexto de ser un documental, a las hordas snobistas adictas al onanismo selectivo. La sala estaba llena, y el director y los actores también estaban. La pregunta de rigor era cuánto se iba a mostrar.
Porno es un documental en donde el director convivió dos días con los actores, actrices, director y ayudantes de un film porno local en una quinta del GBA. El tono intimista se vuelve tremendamente revelador en la mediada que estamos frente a un documental genial.
En primer lugar, si como sostiene la tesis de los postbarthesianos, el porno de-erotiza, este director des-erotiza aún más. Muestra las escenas de sexo duro desde una óptica totalmente naturalista. Hay hasta primeros planos de los genitales pero sin el efecto de excitación esperado. Es más, el director logra de manera muy brillante desaparecer, dejando que actores y directores sean los verdaderos protagonistas.
En segundo lugar, hay un metaleguaje referencial muy sutil. Se muestran insectos, vegetación, bichos, etc. Un interesante recurso para referenciar la famosa noción de “cosas naturales” que suele rodear al sexo y que tiende a anular sus efectos de liberación (u opresión ) subjetiva.
Finalmente, es un vivo y notable retrato del carácter fundamental artesanal de estos films. Director y actores inflando globos para la supuesta fiestita de la “nena”. (obviamente en el film “le hacen” la fiestita). Una cámara intimista que recorre un asado donde se pueden vislumbrar los soportes de ego de los participantes. Una visión cruda y desenvuelta de las complejidades anatómicas y espaciales de perpetrar cierto tipo de escenas y un clima de intimidad que cierra de forma especial. Hasta el último detalle ha sido cuidado por este notable documental. He dicho
Conclusión: Muestra todo.
Publicadas por
Anónimo
a la/s
1:32 p. m.
|
sábado, abril 15, 2006
BAFICI

John Carpenter´s Cigarette Burns
Mi primer encuentro con el BAFICI no fue de lo más feliz en más de un sentido. Más allá de los previsibles quilombos de organización, el público en su postura culturosa decadente y el hecho de tener que ir al cine de un shopping, la posibilidad de ver algo nuevo de John Carpenter logró hacerme pasar por alto todo esto.
Casi.
Porque no tuve en cuenta la posibilidad de que en vez de una película me estuvieran vendiendo un capítulo de una serie de televisión que con un poco de suerte será posible ver en I-Sat de acá a unos meses, o conseguirla en dvd, o en su defecto también sería una buena opción pasar más de un episodio en vez de optar por la opción mercantilista de "si querés más, venite otro día".
Por ahora gana en todo esto la gente de Mar del Plata.
Más allá del primer mal sabor de boca, me senté para escuchar los acordes familiares de la música de Carpenter (hijo en este caso, todo en familia) y asomarme al mundo conocido de un director peculiar. El tipo se las ha ingeniado para filmar temáticas que le interesan, mayoritariamente terror/horror, bichos de toda calaña, monstruos varios, etc, y siempre lograr meter un poco de contenido detrás de la aparente temática pochoclera de bajo presupuesto. Eso hasta la desagradable "Fantasmas de Marte" de la que no voy a hablar ahora. Y por supuesto la desastrosa "Cigarette Burns".
Las quemaduras de cigarrillos son una marca circular que aparece en la pantalla una fracción de segundo arriba a la derecha, que servían de señal para el proyectorista para el cambio de rollo. Recuerdese "El club de la pelea" y las incisiones que el infame Tyler Durden hacía en los rollos valiendose de esa fracción.
A partír de ésta señal se desarrolla la historia de Kirby Sweetman (qué nombre por dios), a cargo de un cine donde proyecta clásicos, dueño de una actitud de film noir y con una capacidad particular para rastrear películas raras. Kirby es conectado por un millonario coleccionista llamado Ballinger (Udo Kier) quien le encarga encontrar la extraña "Le fin absolue du monde", o bien "El fin absoluto del mundo", film que posee la extraña cualidad de provocar violentos baños de sangre entre la gente que la ve.
Empezamos mal.
Kirby a pesar de encontrarse desde el principio con que el extraño Ballinger tiene una criatura encadenada, muy posiblemente un ángel, no duda en salir en la búsqueda del film maldito ya que se encuentra endeudado. Aún sabiendo que su empleador planea proyectar masivamente la película.
Al entrar en contacto con una entrevista del director del film, Kirby comienza a alucinar con círculos luminosos (las quemaduras de cigarrillo) y fantasmas del pasado.
Error número dos.
Así la historia prosigue con la búsqueda, la supuesta profundización de los personajes, las alucinaciones en aumento con ciertos momentos gore que no vienen muy al caso y finaliza con el encuentro del film, su proyección y un pequeño baño de sangre, redenciones con el pasado y la liberación del ángel torturado.
Lo que desde el principio no funciona con ésto es achacable a los poco éticos guionistas novatos Drew McWeeny y Scott Swan quienes demuestran claramente dónde está la línea que divide el homenaje del plagio descarado. Esta historia que prentende ser un tributo al cine de suspenso y de terror termina siendo nada más que un monstruo tipo Frankenstein donde gran parte de sus miembros son de la fantástica "En la boca del miedo" del mismo Carpenter (en la que se cuenta la búsqueda de un libro cuya lectura desata la violencia y la locura), el detective cinéfilo es un Dean Corso wannabe extraído de "La última puerta" de Roman Polanski (donde a un especialista en libros raros se le encarga la búsqueda de un libro que resulta escrito por el diablo) y el recurso de los círculos flameantes esta burdamente robado de "Ringu" (o si quieren su remake yanqui "La llamada", donde un video maldito produce la muerte de quien lo vea, pasando por varias alucinaciones espantosas de un círculo misterioso y un fantasma vengativo). Hasta el personaje hiper secundario del proyectorista del cine de Kirby está desagradablemente robado del Hurley de la serie "Lost".
Cómo Capenter accedió a filmar ésta porqueria mal actuada y peor escrita, escapa un poco mi imaginación.
Salvo por el hecho de que todos tenemos que comer.
Y de que algunos evidentemente no saben retener su dignidad.
Conclusión: Una porquería indignante
Publicadas por
Anita
a la/s
2:46 p. m.
|
sábado, abril 01, 2006
Festival de cine de Mardel

Legión (Tribus Urbanas Motorizadas)
A toda
El director de este documental, Jósé C. Campusano se ha propuesto hacer cine bruto. O lo que se entiende un documental que está en algún lugar a medio camino entre el Dogma de Lars Von Triers y una mínima edición.
Legión es un documental sobre los motoqueros que pueblan la fauna del GBA. Cuenta las vicisitudes de la AMB (Asociación Motoquera de Berazategui) y de otras en su sociabilidad y organización interna. Destacan las figuras de "El Polaco" y "el Vikingo" que nos reconcilian con el adolescente que todos llevamos dentros.
Si cine bruto debe entenderse como edición desprolija, tiempos corridos y excesivo naturalismo, la muy buena musicalización con temas de AC/DC, Creedence Clearwater Revival y Pappo, entre otros, suma una nota discordante. Pero con todo el film se deja querer así como estos motoqueros exhuberantes y familieros que retrata.
Born to be...Naturalista
Hotel GondolínLaas Chicassss….
Hotel Gondolín es un refugio. Es un lugar dirigido por una travesti que busca dar techo a sus compañeras trabajadoras sexuales y organizarlas. Es un documental que recorre en plano intimista tanto el día a día de su dura profesión y su lucha contra el rechazo como el activismo político.
Este documental, en manos del experimentado López Escrivá es una impecable mirada sobre un mundo tan complejo como segregado. Los planos cortos de un hotel en pobres condiciones edilicias contrastan con primerísimos planos de los rostros de sus habitantes y secuencias de ellas "produciéndose". Un hábil recurso que combina intimidad, imagen y discurso. El film lo logra en muy buena medida disparando el debate sobre las mínimas condiciones de lo que llamamos normalidad y el problema del respeto a la diferencia. El mundo interno privado es planteado ni bien empieza el film con el relato de vida de sus ocupantes y va ganando en exterioridad hasta llegar al mundo público en el debate que tuvo lugar en el teatro Ateneo acerca de la modificación del Código de Convivencia en la Ciudad de Buenos Aires. Un trabajo impecable. He dicho.
Conclusión: Transeúnte de Bs. As. , visite este Hotel
Conductas y condicionantes del comportamiento grupal
La Masa ingenteEste pequeño y simpático documental busca indagar cuáles son los principales determinantes de la conducta de un individuo cuando está en masa, no sin antes tratar de explicar qué es una masa de gente. El documental se divide tanto en el repaso con una audaz edición de las principales teorías de la psicología social desde Le Bon como en una serie de experimentos científicos conducidos principalmente por un tal Juan Pérez.
Dinámico y llevadero, con una edición impecable y audaz y con un lenguaje claro y ameno, este documental es sumamente didáctico y entretenido. Una joya, pero de fantasía. Falta una profunda indagación de teorías más dinámicas y aspecto más profundos del tema que se plantea. Igual vale la pena. He dicho
Conclusión: las aventuras de Juan Pérez, o de nosotros en la masa.
TV Service
Pero que imagen, señora!!
Juan Palomino interpreta un técnico de TV que vive en una Villa de Lugano y que provoca un accidente eléctrico para que la gente lo llame y le pida reparar su TV. Pero hay más. Su plan es interrumpir la señal, justo durante un River -Boca, para declarar su amor a una chica que conoció cuando tomó su primera comunión.
Una trama sencilla, pero correcta. Un Palomino sobrio, pero eficaz. Y un muy buen corto con un recurso de edición notable. El resto de los actores que compone la trama fueron reclutados en la misma villa de Lugano. Antes de la aparición de cada uno se muestran los diferentes casting. Un recurso simple e ingenioso que da a este corto un gran valor y lo hace muy recomendable
Conclusión: Señoras y señores, tengan Uds. muy buena imagen.
Subamérica

Subdesarrollo cinematográfico
Un geógrafo (o docente de geografía, no se sabe muy bien) es abandonado por su novia (esposa, mina, ¿a quien le importa?) e inicia un viaje para buscarla y al ser rechazado de nuevo (que poco nos importa, no?) va con una prostituta (una actriz cuyos gemidos "profesionales" no convencen a nadie) e inician juntos un viaje (¿iniciático?, ¿una caída? ¿una excusa para torturar al espectador casi dos horas? "nota de Anita: la cosa duró con suerte una hora, pero se siente como tres") Siguen los interrogantes, pero el que más le llega al espectador es ¿qué demonios hago yo acá?.
Este film fue puesto en circulación en el Festival y para colmo seleccionado. Una de las peores impresiones sobre celuloide que puedan jamás hacerse. BJ puede masticar una lata de fílmico y escupir algo mejor. Pocas tomas que duran eternidades y cansan al espectador, cuando no robos descarados al último de film de Kiorastami y algún intento de evocar personajes al mejor estilo Vargas Llosa como el "loco" director del mundo. Es tan mala que el espectador no puede ni reírse de ello.
Ha llegado un punto en que en las escuelas de cine debe enseñarse que lento no es igual a profundo ni que el mensaje debe sustituir a la trama. BJ ha sido estafado y quiere que alguien le devuelva las casi dos horas de su vida que ha perdido ahí dentro.
Conclusión: Se informa a la población que este film ha sido clausurado por razones sanitarias.
Zulú love letter

Sudáfrica mía
Esta es la historia de una periodista que lucha por el castigo de los crímenes raciales durante el Apartheid en Sudáfrica. Y desde luego, su vida familiar y afectiva sufre por su constante dedicación así como recibe planteos en el ámbito profesional.
Hasta aquí, una trama que podría dar lugar a un típico film de "Cine sólo para mujeres" en alguna matinée de Cosmopolitan TV con esos típicos golpe de efecto como la música sensibilizadora cuando al fin se hace justicia. Nada de esto se encontrará aquí. Al contrario el film demuestra una enorme sutileza. Una voz oculta que susurra al espectador pero que no alcanza a decirle algo que pueda entender. Es la voz negada, la voz del otro Negro que tan bien retrata el ganador del premio Nobel de Literatura J.M. Coetzee en su novela "Foe". Y también puede citarse la Edad de Hierro, dado que es el mismo sentido de proceso abierto y sentidos negados los que recorren este film. Inclusive los diálogos de Shakespeare que rodean al supuesto villano contribuyen a ese sentido de extrañamiento de la protagonista de la Edad de Hierro.
Una obra de arte, una obra algo críptica pero recubierta de un lenguaje cinematográfico accesible a todos. Despierta las ganas de estudiar este complejo proceso de la Sudáfrica post Apartheid y la problemática del otro. He dicho.
Conclusión: la voz de Viernes
Publicadas por
Anónimo
a la/s
1:36 p. m.
|
martes, febrero 21, 2006
Orgullo y prejuicio (Pride and prejudice)

Película de nenas
En la Inglaterra de finales del siglo 18 el casamiento era el eje en la vida de cualquier jovencita con un poco de aspiraciones, así lo demuestra la Señora Bennet, madre de cinco revoltosas hijas, quien es capaz de perderse en la falta de tacto con tal de posicionar a las señoritas. En una casa con tanta hormona femenina descontrolada, el impasible Señor Bennet (Donald Sutherland) trata de sacar adelante su situación de género desbordado por el opuesto. Entre las cinco hermanas se destaca Elizabeth (Keira Knightley) por ser la única quien no pierde el sueño por situaciones románticas y lo acompaña con una lengua mordaz lista para demostrar su habilidad. La vida de la familia se ve convulsionada por la aparición del acomodado Señor Bingley acompañado de su fría hermana y del perturbado Señor Darcy. La posibilidad de un matrimonio acomodado mueve a la Señora Bennet quien hará todo lo posible para que su hija mayor se case.. o bien cualquiera de las cinco. Las chispas corren entre Elizabeth y el señor Darcy inmediatamente quienes se declaran odio mutuo casi al instante.. o no.
La película corre así entre las idas y venidas de las chicas, con el eje puesto en Elizabeth y Darcy (Mathew Macfadyen) quien parece no poder aportar al rol más que ojos de cachorro mojado. La adaptación parece un poco desprolija pero se deja ver, entretiene más por su pequeña cuota de humor ácido que por lo previsible de la historia. En general el elenco se maneja cómodo y la dirección no molesta, si bien pretende momentos reflexivos con exceso de primer plano de la bonita Keira que no aportan nada al ritmo. Ideal para ver en con un grupo de amigas.
Conclusión: Histeria con corte princesa
Publicadas por
Anita
a la/s
12:15 p. m.
|
lunes, febrero 13, 2006
El increíble castillo vagabundo (Hauru no ugoku shiro)

Señores, de pie...
Hace ya unos años que vengo vislumbrando lo que he denominado "efecto Miyazaki", esto es en variadas ocasiones poder comprobar como públicos de la más variada edad se encuentran enganchados a más no poder viendo una película del señor en cuestión. Hace ya un par de años en el MALBA una nena de cuatro años decía a su mamá "se murió?" en relación al sacrificio de Nausicäa. Un tiempo después y gracias al tardío reconocimiento, ya en una sala comercial, un adolescente de trece miraba agarrado a la butaca de adelante el mundo que se desplegaba a partír de "El viaje de Chihiro". La última prueba de que una película de Miyazaki puede llegar a cualquier público lo tuve la noche en que fui a ver "El increíble castillo vagabundo". Función transnoche. Unos adolescentes de alrededor dieciocho llegaron a la sala en su modalidad más pava dado que no habían conseguido entradas para la película que querían ver originalmente. Eran de esos que molestan con los celulares, patean butacas y no tenían la menor idea de lo que se trataba y en cuanto aparecieron los caracteres japoneses, se rieron con un "uuuh, dibujos chinos". Pero a partír de la primera escena enmudecieron. Y no salieron de su mutismo hasta los títulos del final.
Basada en el libro inglés "Howl´s moving castle" la película toma lugar en algún país de tintes europeos, con aires a la primera y segunda guerra mundial a la vez, donde nos encontrarmos con Sophie Hatter, una jovencita muy seria que carga con el serio destino de llevar adelante la seria sombrerería de su padre. Sophie se sabe sobria, responsable y sobre todo fea, particularmente en comparación a una hermana despampante que llena la panadería donde trabaja de señores que vienen a cortejarla. En este mundo la magia es moneda común, las brujas abundan, los magos son reclutados para el ejercito del Rey y se rumorea la existencia de un tal mago Howl que se dedica a robar los corazones de las jovencitas, no en un sentido figurado. Claro que sólo se acerca a las lindas, así que Sophie se encuentra tranquila. Sin embargo ella es abordada por el mago en cuestión y se gana la represalía de la Bruja Calamidad quien la maldice convirtiendola en una anciana. Sin saber qué hacer o cómo manejarse con su cuerpo y sus achaques, Sophie huye al descampado donde se encuentra con un castillo móvil, un eufemismo ya que se trata de una serie de techos y ventanas con patas que parecen mantenerse juntas de milagro. El castillo es la casa de Howl y Sophie se las ingenia para convertirse en una especie de ama de llaves del lugar, conviviendo a su vez con una serie de compañeros del mago: un simpático aprendiz, un espantapájaros encantado y un demonio llamado Calcifer que, en palabras propias, es el único que trabaja en ese lugar. Ella llega a un acuerdo con el demonio por el cual, si ella logra romper el hechizo que lo ata a Howl, él romperá el de ella. Desde adentro Sophie comienza a ver que, por supuesto, no todo es lo que parece y que el atractivo y mujeriego Howl es simplemente un cobarde. Lo que no impide que se enamore de él.
Bien entrado en años ya, Miyazaki logra componer una fantasía cuyos personajes y situaciones asombrosas logran sorprender y entretener a público de cualquier edad, a la vez que relfexiona sobre la edad, la vejez de cuerpo diferenciada de la de mente, las responsabilidades y el crecimiento. Como siempre maravilla con los paisajes, nos regala de yapa un sentimiento antibélico y más que nunca demuestra que se puede hacer cine para todo público inteligente, en oposición en particular a Disney que sigue haciendo desastres con sus clásicos pero por suerte se avivó (mejor tarde que nunca) de la existencia de la obra de este excelente director que hay que disfrutar mientras siga filmando.
Para quien no esté al tanto Hayao Miyazaki es un director de animación con una muy larga trayectoria no tan ajena a Occidente. Para aquellos memoriosos, él estaba detras de la versión nipona de Heidi que se vio en la televisión local allá por los ochenta. Y más alla de eso es un gran conocedor del universo infantil, responsable de una serie de películas que pasan de lo entretenido a lo maravilloso sin escalas. Entre sus películas más conocidas se encuentran "Nausicäa del valle del viento", "Mi vecino totoro", "La princesa Mononoke", que fue la primera en ser distribuida por Disney si bien no llegó a verse en los cines locales, y la galardonada "El viaje de Chihiro".
Conclusión: La experiencia de ver un film de Miyazaki en el cine es imperdible. No se lo pierdan.
más info sobre Miyasaki
más info sobre el libro
(a mí me gusta más Howl morocho)
Publicadas por
Anita
a la/s
1:18 p. m.
|
lunes, febrero 06, 2006
Los Productores (The Producers)

En el negocio del espectáculo...
Allá por 1968 el guionista/director Mel Brooks concibió una comedia acerca de un productor fracasado de Broadway, quien junto a un tímido contador intenta llevar adelante una estafa millonaria produciendo la peor obra musical a fin de que cierre el mismo día del estreno y ellos se queden con el dinero de la "perdida". La película fue un éxito, ganando varios premios entre ellos "mejor guión" para Brooks. Eventualmente la película sobre una mala obra de teatro fue convertida en una exitosa obra musical. Y ahora en una de esas cintas de moebius hollywoodenses se nos presenta la película-basada-en-la-obra-basada-en-la-película-sobre-una-obra.
¿Mareados?
Max Bialystock (Nathan Lane) es el mayor productor de fracasos en Broadway. Tanto es así que le han diseñado un cartel que rota de noche de estreno a noche de cierre. Es un tipo sin escrupulos, tanto así que no duda de jugar al peón bien dotado y la campesina virgen con viejitas adineradas para conseguír los fondos para seguir adelante. En su vida entra el cándido y tímido contador Leo Bloom (Mathew Broderick en piloto automático) quien sueña secretamente con ser productor y salir con coristas. Casi por error le comenta a Bialystock que podría ganar mucha plata más si hiciera una obra concebida para ser un fracaso. Obviamente él le toma el gusto a la idea y recluta al contador para ser su compañero en la estafa. Los pasos a seguir son disparatados hasta como pueden ser en una historia de Mel Brooks, incluyendo un director coreando junto con su staff "keep it gay" en relación al teatro, una obra de corte puramente neo nazi escrita por un fanático ("Springtime for Hitler") y una sueca secretaria/recepcionista/corista llamada Ulla (Uma Thurman). Claro que las cosas no salen como fue planeado y los productores se ven en serios problemas cuando su obra en vez de ofender al público es recibida como una parodia y termina siendo un éxito. Hasta ahí canciones, parodias a los musicales de los ´40 y ´50 y una muy divertida obra musical que choca un poco con el lenguaje cinematográfico. Esto se debe a un problema de adapación, si es que hubo alguna. La obra es tomada bastante literalmente y la dirección de una tal Susan Stroman es completamente insípida. Se limita a mostrar la obra como si se tratara de una transmisión de algún premio por TV. Su dirección de actores es inexistente. Dada la cantidad de años que Nathan Lane y Mathew Broderick llevan haciendo la obra, evidentemente nada nuevo hay para ver. Salvo el pequeño detalle de que nos encontramos frente a una pantalla de cine y no un escenario con cierta distancia, de ahí que las muecas exageradas de casi todo el cast resulten un poco demasiado para un primer plano. Salvado el problema del salto de lenguajes, la película se deja ver, divierte y casi casi parece que se está viendo la obra directamente. Casi.
Conclusión: Divierte. Y punto.
Publicadas por
Anita
a la/s
3:23 p. m.
|
lunes, enero 30, 2006
Los Hermanos Grimm (The Brothers Grimm)

Queriendo emular al Barón Munchausen (pero no)
Los hermanos Jacob y Wilhem Grimm son estafadores profesionales. Se dedican a aprovecharse de las supersticiones de diversos pueblitos alemanes para primero encarnarlos con una serie de "efectos especiales" medievales y finalmente cobrar por un cacería de brujas arreglada desde el principio. El conflicto principal se desata cuando son descubiertos por un general de la ocupación francesa llamado Delatombe (un poco interesante Jonathan Pryce que parece rogan por el regreso de los tiempos de "Brazil") quien les da dos opciones: averiguan y solucionan la desaparición de niñas en un pueblito o pueden ser sitematicamente torturados para deleite de su secundón, el italiano Cavaldi. Ya en el pueblo recibirán la ayuda de una cazadora con una extraña tendencia a lamer sapos mientras que la mente "científica" de Wilhem choca con la posibilidad de que las fantasías populares que tanto atraen a su hermano puedan ser reales. Y en el medio entran en una ensalada semi digerible cualquier cuento de hadas más o menos conocido, a saber: Rapunzel, Caperucita Roja, la Bella Durmiente, Cenicienta y Blancanieves entre otros, independiente de si sus autores son los hermanos originales o no. Pareciera que la importancia está en la referencia misma y no si tiene algun sentido en la trama. El resultado es una sumatoria de ideas cruzadas que no llegan necesariamente a buen puerto y en otros momentos simplemente no se entiende a dónde está yendo todo. El ritmo de la película es irregular y sus protagonistas también. El Wilhem de Matt Damon me recuerda en ciertos momentos al Obi-Wan de McGregor en Episodio I: no me creo este papel, lo hago por la plata y quiero que se note. Por el otro lado el Jacob imaginativo y neurótico del insulso Heath Ledger es exactamente eso, neurótico. El resto del elenco hace lo que puede con una serie de personajes que van desde lo estereotipado, como la Reina malvada de Bellucci, hasta lo nauseabundo en las supuestas parodias que representan el francés de Pryce y el italiano de Peter Stormare.
¿Había que reírse?.
Terry Gilliam parece querer repetir "Las aventuras del Barón Munchausen" pero no lo logra. La idea central de su obra, aquella ambigüedad entre realidad y ficción, tiempo y espacio, se diluye en un producto masticado y digerido para el servicio de un público poco afín al ejercicio de la neurona. Que no es el público que siguió la obra de Gilliam y mucho menos entiende qué fue de la tomas particulares del director que se despacha con una cámara insulsa, un montaje inocuo y un resultado perecedero. Si hay un sólo punto resacatable en el conjunto es el arte de la película con influencias notablemente prerafaelistas. Pero no alcanza.
En conclusión: Fantasias no muy bien animadas de ayer y hoy
Publicadas por
Anita
a la/s
2:09 p. m.
|
lunes, diciembre 19, 2005
El mercader de Venecia

Por ser políticamente correcto….
W. Kandinsky en su libro acerca del arte sostenía que las obras de arte cobraban vida propia y se separan de su autor y sus intenciones originales. Esto quiere decir que las interpretaciones de las obras varían, pero no son infinitas. Este libro de Kandinsky no figura en la biblioteca del director Michael Radford y “El mercader de Venecia”, adaptación de la obra del mítico W. Shakespeare, es prueba de ello.
Antonio (Jeremy Irons) rico mercader de la ciudad de las góndolas, acepta financiar una loca expedición casamentera de su amigo Bassanio (Joseph Fiennes) y para eso pide una suma prestada a un prestamista judío llamado Shylok (Al Pacino). Este, cansado de los maltratos y discriminaciones que sufrían los judíos en esa época, accede a prestar el dinero bajo extrañas condiciones: no cobrará intereses, pero si Antonio no puede devolver el dinero pronto, tendrá una libra de su carne. Shakespeare ha sido muchas veces adaptado al cine, algunas versiones fueron más afortunadas que otras. Esta es probablemente una de las peores, cuanto error se puedan imaginar ha ocurrido aquí.
En primer lugar, Bradford parece que elige quedar bien con la colectividad judía y acentúa la discriminación y las persecuciones. Es un giro interesante pero imposible con el guión original de Shakespeare. Mutila al personaje de Shylock, no deja ver el conjunto de tramoyas que lo van a empujando a ser el personaje repelente y mezquino que es y el resultado es un injerto inicial que desvirtúa toda la trama. El giro de la adaptación es tan burdo que el guionista y director (para colmo es el mismo) no elimina las escenas que hacen incoherente la trama! ¿Era Shakespeare antisemita? Es una larga discusión, pera esta no era una obra que buscará redimir en algún sentido a los judíos. No todos los sentidos son posibles como decía Kandisnky
Bradford continúa con sus errores de adaptación. El teatro isabelino se sabe tiene un ritmo diferente y las adaptaciones tienden a recortar los diálogos. Hay extremos como transformar a Romeo en un pandillero latino o las hiperfieles adaptaciones de Kenneth Branagh que duermen al auditorio no preparado. Bradford inaugura un nuevo modelo: el recorte indiscriminado. Se recortan algunos diálogos, y luego inexplicablemente los personajes se sumergen en tremendos monólogos que siguen el ritmo shakespeareano. El resultado es tétrico. ¿Ritmo cinematográfico? ¿Y eso que és?
Bradford tampoco saca el jugo de sus actores y las performances son irregulares. Al Pacino y Irons están, a lo sumo, correctos (conocen mucho su oficio). Interesantes revelaciones en los personajes femeninos de Portia (Lynn Collins) y Jessica (Zuleihka Robinson) y el resto, con Fiennes a la cabeza, son bien olvidables.
Utilicemos un poco más al pobre William para cerrar, alentándolos a que partan pronto y relaten las tristes nuevas pues no ha habido adaptación más triste que es la de Michael Bradford y sus desdichado mercader de Venecia.
Conclusión: Algo huele podrido en Venecia
Publicadas por
Anónimo
a la/s
11:34 a. m.
|
jueves, diciembre 01, 2005
Virgen a los cuarenta

La cosa esta dura.
Joven espectador, si Ud tuviera 40 años o simplemente hubiera pasado los 35 es probable que su despertar estuviera signado por una adolescencia en que pudo ver joyas cinematográficas como Porky o La Venganza de los Nerds, en las que no sólo descubre el cuerpo femenino sino que se hace familiar con ese tipo de comedia. El nuevo milenio le traerá American Pie y verá con condescendencia la situación del pobre Jim. Y si para esa altura aún no pinchó el globo es fácil adivinar como se sentirá: al palo.
Así se despierta el protagonista de nuestra historia, Andy Stitzer (Steve Carell) quien es un pobre empleado de un local de electrónica que sufre la burla de sus amigos (y las insinuaciones de su única y espantosa colega mujer, la cual tiene las compuertas bien abiertas) y que como el título del film lo indica a sus 40 años aún no logró enterrar el huesito.
El resto de la trama es previsible. Sus amigos tratarán de ayudarlo a superar su timidez y dar el gran debut pero terminarán por embarrar más las cosas. Nuestro protagonista conocerá a Trish (Catherine Keener), una mujer de muy pasados los treinta, con tres hijos y que vende cosas por internet. El deberá decidir si ordenar servicio completo con ella, de quien esta enamorado, o con Beth ( Elizabeth Banks) una ninfeta de cuidado. Pero por previsible no será menos divertido.
Una comedia al estilo American Pie con la virtud de conocer a su público. Tiene humor y muchos chistes escatológicos pero puede captar tanto adolescentes como jóvenes y adultos. El guión muestra un conocimiento fino y detallado de muchos mitos en torno a la virilidad masculina y la actividad sexual. Hay actuaciones más que satisfactorias y una dirección clásica pero eficaz, ideal para ir al cine con amigos y/o con novias y/o amigas de mente abierta. Recomendable para una noche de viernes tarde con amigotes, birras y pizzas.
Conclusión: Risas Vírgenes.
Publicadas por
Anónimo
a la/s
9:30 p. m.
|
lunes, noviembre 28, 2005
Harry Potter y el Cáliz de Fuego (Harry Potter and the Goblet of Fire)

Cuartas partes nunca fueron buenas.
¿Qué tienen en común la última película de Harry Potter y "Las dos Torres", segunda parte de la trilogía de "El Señor de los Anillos" de Peter Jakson?. Las dos son terriblemente largas, las dos están basadas en libros con demasiada información para adaptar, y las dos incluyen escenas alargadas innecesariamente, escenas inventadas que no aportan nada y situaciones forzadas que no terminan de cerrar el conjunto.
"El Cáliz de Fuego" inicia con un misterioso asesinato y la llegada del trío protagonista, Harry Potter, Ron Weasley y Hermione Granger al torneo mundial de Quidditch. Durante las celebraciones del campeonato, aparecen los seguidores de Lord Voldemort y su marca aparece en el cielo. Más tarde, ya en la escuela, se anuncia el torneo de los tres magos donde a pesar de un límite de edad estricto, Harry Potter termina participando. Y a partír de ahí hay dragones, sirenas, laberintos fantasmales, angustias amorosas adolescentes, coscorrones de profesores estrictos y una lucha cara a cara entre enemigos mortales.
La película sufre de varios errores que no la ayudan a llegar a buen puerto. En el intento por adaptar una obra difícil algunas decisiones resultan acertadas, pero la mayoría no logra sacar el producto adelante. La resolución del misterio central de la trama está bien resumido, quitando personajes que no agregan nada a los tiempos cinematográficos y logrando una línea argumental clara de seguir. Por el otro lado los personajes centrales están, en algunas situaciones, delimitados y se vuelven caricaturas de sus reacciones, como las muletillas de Ron (cuántas veces puede decir "bloody hell"?) y los arranques de angustia neurótica de Hermione, más las dos líneas que tienen en toda la película los personajes secundarios como Fleur o Krum, que casi no se entienden qué hacen ahí o por qué tienen tanta importancia en los productos promocionales si casi no hablan. La dirección de Mike Newell, conocido por "Cuatro bodas y un funeral" y la empalagosa "La sonrisa de Mona Lisa", es correcta en el mejor de los casos pero desastrosa en la dirección actoral, sin importar la larga trayectoria de algunos y la poca experiencia de otros, todos parecen estar perdidos. Al final resulta un casting extraño, una seguidilla de momentos de relativa tensión, toques de humor que vuelven todo un poco más llevadero y extrañas decisiones que resultan en pequeñas indigestiones. Yo recomendaría recuperar a Alfonso Cuaron (director de " Y tu mamá también" y "Harry Potter y el prisionero de Azkaban"), que sin ser inglés ni dedicado a comedias romanticas pasatistas logró hacer la versión más equilibrada de las cuatro adaptaciones.
Conclusión: Un buen ejemplo de cuando el "fanservice" sale mal.
Publicadas por
Anita
a la/s
1:32 p. m.
|
martes, noviembre 22, 2005
Una historia violenta (A history of violence)

Atacando estereotipos norteamericanos
En este tipo de obras es donde más se puede ver la tremenda distancia entre los promedios, es decir, entre el crítico promedio y el espectador promedio. Coonsiderada ya por la masa culturosa como una de las mejores películas de Cronenberg, nos acerca a la familia Stall, aparente y típica hasta el hartazgo familia norteamericana, reflejo de todo lo que es bueno y "debería ser". Papá es bueno, dueño de un "diner" y pacífico. Mamá también es buena y trabaja aparentemente de fiscal. El hijo mayor es un adolescente promedio con todas las inseguridades aparentes y cierta tendencia mágico-hollywoodense a que las cosas le salgan bien cuando todo indica lo contrario. Y está la nena rubia y buena, como el resto de la familia, quien se despierta en el medio de la noche porque sueña con monstruos. Pero "los monstruos no existen" dice papá.
Los monstruos por supuesto que existen, sino no habría película. Aparecen en principio en la piel de dos ladrones hiper violentos que en su camino de maldades deciden parar en el buen diner del buen Tom Stall.. y cuando las cosas se ponen agrias Tom se los despacha con una habilidad imposible. Sigue un pequeño circo mediatico que lo único que logra es poner la cara de Tom en todas las televisiones, y a partir de ahí, el viaje es cuesta abajo. Atraídos por la información, se presentan en el pueblo unos mafiosos con cara de malos y peores intenciones, convencidos de que Tom es otra persona. Y entonces los acontecimientos se precipitan, la violencia engendra violencia (por supuesto) y las crisis de identidad se suceden.
Las metáforas están, el juego de géneros también, pero ¿qué pasa con la audiencia quien en su mayoría es ajena a éstos?. A favor de Cronenberg, logra risas incómodas y que, mal que mal, la gente se vea obligada a identificarse con un héroe que no es lo que aparenta. Los climas de tensión están bien logrados, pero la falla primordial está ahí, asomando: nadie compró la historia. Si bien el juego de géneros es totalmente lícito, la sacarinada idealización inicial de la familia Stall los vuelve casi de cartón, la identificación necesaria para llevar al espectador a lo largo del viaje incómodo no se logra totalmente.. y el resultado es que el espectador promedio sale del cine con la sensación de que lo estafaron. Lamento ser repetitiva, pero insisto en que la verdadera genialidad es lograr un producto profundo y metafórico, sin dejar totalmente de lado al espectador promedio. Es fácil caer en un producto cerrado para un elite entendida, o simplemente un entretenimiento vacío y pochoclero. Los extremos no son buenos y el mundo está lleno de buenas intenciones.
Conclusión: Mucho ruido y nueces para unos pocos
Publicadas por
Anita
a la/s
1:06 p. m.
|
domingo, noviembre 13, 2005
Millones (Millions)

Un cuento de Navidad.
Hace un tiempo, y pueden verlo en este blog, Anita llamaba la atención sobre la vuelta a los 50. Grandes directores y guionistas intentaron rescatar y hacer films con esa ternura. Esta vez fue el turno de Danny Boyle, el genial director rupturista que practicamente creo un nuevo lenguaje cinematográfico con films como Tumbas al Ras de la Tierra y la inolvidable Trainspotting.
Millions nos presenta a la clásica wretched family de los 50: Papá (James Nesbitt), sus dos hijos varones y su mamá trágicamente desaparecida. El mayor de los varones, Anthony (Lewsi Owen McGibbon) es uno de esos hiperpedantes chicos que asombran con su conocimiento inconexo de la realidad financiera internacional; el menor, Damian (Alexander Nathan Ethel) manifiesta una temprana fe religiosa, siendo capaz de recordar las fechas y circunstancias del nacimiento y muerte de diversos santos. Tras la muerte de su madre deciden mudarse y el pequeño Damian arma "su" casa junto a las vias con unas cajas. Allí recibe, como regalo del cielo, una valija con millones de libras, sólo comparte el secreto con su hermano, quien quiere usarlo para una serie de inversiones estratégicas en bienes raices y bonos. Damian por su parte quiere ayudar a los pobres. Así potencia el encuentro entre su padre y Dorothy (Daisy Donovan), una chica que junta dinero para ayudar a los niños africanos. Como era previsible el dinero era en realidad robado y el ladrón viene a reclamarlo.
La película debe ser sintetizada como un arriesgado experimento en donde Boyle busca rescatar y contar con un nuevo lenguaje todas las instancias clásicas: el conflicto entre el padre con derecho a rehacer su vida con una nueva mujer, los celos de sus hijos, la importancia de los valores morales y sociales por sobre el dinero (Damian diciendo que el dinero solo trae problemas) y varios niños adorables que nos asombran por su lucidez. Boyle, a su vez, muestra nuevamente su talento como musicalizador y su gran manejo de actores.
En cuanto al guión y el relato cinematográfico, destaca un notable conocimiento de la psicología infantil, capaz de rivalizar al mismo Hayao Miyazaki.
El film sin embargo sólo vale como primer experimento, se queda a mitad de camino. Se supone un film para toda la familia, pero para los niños es muy larga (¿que pasó con los films sólidos y acotados de 90 min?) y para los adultos es muy naive. Evidentemente el cine sufre un pequeño disloque entre el público y los recursos en materia de cine para toda la familia. Y Boyle también cayó en la redada. Aún así vale la pena. He dicho.
Conclusión: El dinero no hace a la felicidad.
Publicadas por
Anónimo
a la/s
11:35 a. m.
|
jueves, noviembre 10, 2005
Wallace & Gromit: La batalla de los vegetales (Wallace & Gromit in the Curse of the Were-Rabbit)

Cuando el presupuesto no lo es todo
Hay dos enfoques posibles para abordar esta crítica. Comenzaré por el primero:
Como película para niños, la última entrega de Wallace y Gromit es entretenida, sorprendente y suficiente como para dejar a los menores satisfechos y a los mayores moderadamente felices. Punto
Segundo enfoque:
Como cuarta película de Wallace y Gromit pierde aquella simpleza fantástica que se podia ver en sus entregas anteriores, a saber "A grand day out" donde se nos presenta a un aparentemente standar señor inglés, pelado, que vive con su perro y le gusta tomar té con galletitas de agua y queso. Bastante queso. Tanto así que al quedarse sin provisiones decide buscar el lugar ideal para conseguirlo y decide ir de pic-nic a la Luna, que está hecha de queso como todo el mundo sabe. Wallace demuestra entonces que no es un señor inglés común y corriente con un perro común y corriente, ya que en su sotano guarda su último invento: una nave espacial. Ya en la Luna los protagonistas se encontrarán con una especie de cocina mecánica a monedas que sueña con viajar a la Tierra y esquiar. Segunda entrega "The Wrong Trousers", Wallace le regala a su compañero canino unos pantalones mecánicos para que lo saque a pasear, mientras que asediado por un presupuesto justo toma un inquilino: un pingüino. Su inquilino resulta ser un ladrón de joyas que ve la oportunidad en los pantalones mecánicos e incrimina a Wallace en sus fechorías. Queda entonces en el genial y mudo Gromit el trabajo de rescatar a su amigo, terminando todo en una increíble persecución en un tren de juguete donde Gromit arma el recorrido poniendo las vías mientras alcanza al pingüino. Finalmente en la tercera, "A Close Shave", metidos en el negocio de lavar ventanas, Wallace se enamora de la dueña de un local de lanas Wendolene Ramsbottom, sin saber que el perro de ella termina enredandolos en una conspiración para raptar todas las ovejas del pueblo con el objetivo de convertirlas en comida para perros. Esta última, las más graciosa de las cuatro, tiene también otra gloriosa persecución donde Wallace termina en una motito llevando encima varias ovejas.
Y qué pasa en la última?: Wallace ha encontrado la forma de explotar la obsesión del pueblo por un concurso anual de verduras gigantes armando una compañía dedicada al control de plagas, en este caso conejos. Muchos. Pero como es un hombre de buen corazón, no se deshace de las criaturitas sino que las esconde en su casa. Cuando la población conejil comienza a ser un problema, Wallace cree encontrar la solución en un aparato de control mental (bah, lavado de cerebros) en el que implantará en los conejitos su aversión a las verduras. Claro que esto sale mal y se encuentra con un conejo monstruoso (el Were-Rabbit del título) y otro mutante que agarra modismos de su personalidad. Su honor se encuentra en juego ya que la bestia arrasa con las cosechas de sus vecinos, a su vez que la organizadora del evento (y última conquista) Lady Tottington, al complicarse la situación del concurso, considera emplear las armas propuestas por el vividor Victor.
Lo que siempre sorprendió de los episodios de Wallace y Gromit más, allá de ser la animación con plastilina más sorprendente existente hasta ahora, era su capacidad de crear un mundo con un realismo mágico totalmente sencillo y creíble, credibilidad que se pierde en ésta última donde las situaciones son forzadas, la lógica mágica se disuelve y los recursos son reciclados. Es muy triste ver la repetición del recurso de la persecución en avión de "A close shave" donde Gromit con un botón transforma una parte de la moto en un avioncito para perseguír al perro enemigo, y en ésta simplemente hace volar un avión de juguete de una feria... para perseguír al perro enemigo. Las referencias a géneros como el cine B se encuentran un poco metidos con presión e innecesarios, incluso cae en clisés imperdonables en una película infantil a estas alturas: la supuesta muerte de Wallace con una extraña resurección a base de queso. Una lástima
Un tema aparte es la adaptación. Si bien no llegué a ver la copia en inglés, todas las películas anteriores las había visto en español, y en ésta última se destacan negativamente aquella idea estrafalaria de cambiar los nombres de los personajes por supuestos "equivalentes" en español, por ejemplo Victor de los Bosques por Victor Quartermaine (?) y una tal Señora Pajotes (que suena bastante mal). Otra cosa sumamente molesta es la incorporación de modismos mejicanos, ausentes en las traducciones anteriores, por ejemplo "compadre" en vez de "amigo". Resulta bastante chocante escuchar a Wallace diciendo "de pelos", lo mismo que le resultaría a la audiencia mejicana escucharlo decir "copado".
Dudo mucho que ésta película gane los premios que cosecharon las anteriores. Y con razón.
Conclusión: la película como producto infantil funciona, pero como película de Wallace y Gromit decepciona
más sobre Wallace & Gromit
Publicadas por
Anita
a la/s
7:24 p. m.
|
sábado, octubre 29, 2005
El Aura

Momentos borgianos.
Esteban Espinosa ( Ricardo Darín) un epiléptico taxidermista con la obsesión de cometer un robo y con su vida matrimonial hecha pedazos es invitado por otro taxidermista amigo a cazar ciervos al Sur. La esposa de un tal Dietrich (Dolores Fonzi) los recibe en sus cabañas. El inexperto Espinosa mata a Dietrich por accidente en el bosque. Su amigo golpeador de mujeres (Alejandro Awada) debe regresar con urgencia a Bs. As. Dos matones llegan buscando a Dietrich. Primer momento tenso. Espinosa decide hacerse pasar por amigo de Dietrich y junto con ellos y el hermano de la esposa de Dietrich planean el robo a un casino.
El aclamado director de Nueve Reinas , Fabián Bielinsky vuelve al ruedo con un policial escrito por él. Al igual que en su antecesores se apoya en la densidad de sus guiones, en las vueltas complejas y múltiples de sus tramas y en elementos simbólicos cada vez más fuertes. Dos ideas rectoras le dan consistencia a este film. Una de ellas es la idea de aura no sólo como un momento clave de todo ataque epiléptico sino como un instante de cambio en que puede vislumbrar el paso en silencio del universo. Con un sentido muy borgiano que también le da una visión laberíntica. El aura es circular. La película es circular. El instante es eterno. Tan eterno como la duración del film.
La otra idea es el aura como ese elemento invisible que nos acompaña y nos define. Como una sombra de perro-lobo que acompaña al protagonista. Como la sombra de cuchillero de Borges.
Notable trama simbólica que se apoya en recursos y lenguaje básicos pero efectivos. Vale la pena este Aleph cinematográfico. He dicho.
Conclusión: Un momento tenso e intrigante
Publicadas por
Anónimo
a la/s
6:40 p. m.
|
domingo, octubre 16, 2005
The edukators (Die Fetten Jahre sind vorbei)

¿Amor libre revolucionario?
¿Es posible plantear la profundidad de los clises? Este film se lo propone. Dos jóvenes Jan (Daniel Brühl ) y Peter (Stipe Erzeg) se dedican a entrar durante la noche a mansiones de millonarios y desordenarles los muebles sin robarse nada. El mensaje: Los edukadores los han visitado, ya no están seguros y no podrán seguir ignorando las graves desigualdades sociales de nuestro tiempo. Pero los muchachos también trabajan. Peter parte de vacaciones y le pide a Jan , muchacho hosco y problemático que ayude a su novia Jule a limpiar el dpto de donde ha sido desalojado.Y claro, ambos se enamoran. La chica esta hasta el cuello en deudas y convence a Jan de que ambos ejecuten la proxima misión de los Edukadores en la casa de su acreedor, un tal Hardemberg (Bhurghart Klaubert). Pero este los descubre y junto con Peter deciden secuestrarlo. La trama política se mezcla con los problemas amorosos.
El triángulo era previsible. La trama reedita y crítica la ingenua visón revolucionaria de los 60 y 70. El director realiza un notable trabajo en los primeros 40 minutos del film, incluyendo una muy lograda secuencia de títulos. Las intenciones eran buenas, pero ya se sabe que el Infierno esta tapizado de buenas intenciones. El film falla en su resolución y por momentos pierde ritmo. Los Edukadores es un film que trata de utilizar y resignifcar cliches desde un trama intimista y verosímil. Por momentos lo logra, pero al guión le falto algunas vueltas más. El director arranca con planos audaces y lenguaje rupturista y termina siendo el más clásico entre los clásicos. ¿Será como dice Hardemberg, que la revolución es sólo una etapa de la juventud y que cuando uno crece vienen las deudas, los créditos, las responsabilidades y el aburguesamiento? Así parece.
Con todo este film es recomendable. El lector podrá abandonar la sala reconciliándose con el extraño de pelo largo que todo llevamos dentro. He dicho.
Conclusión: Con las mejores intenciones
Publicadas por
Anónimo
a la/s
7:45 p. m.
|
miércoles, octubre 12, 2005
Guardianes de la Noche (Nochnoi Dozor)

Fantasía y acción rusa
¿Qué pasaría si se cruzaran los conceptos de irrealidad de Matrix con un protagonista con características de John Constantine y un director con aspiraciones de Junet en " La Ciudad de los niños perdidos"?.
En principio un producto irregular, pero uno que vale la pena ver.
En "Guardianes de la noche" se nos presenta un pasado mítico en el cual se plantea una lucha sin fin entre el bien y el mal. El bien se encuentra liderado por el justo Boris Geser (Vladimir Menshov), capaz de llorar al ver una matanza desenfrenada. En el otro lado del ring el maquiavelico Zavulon (Victor Verzhbitski) quien se relame con el desastre. Cuando en una portentosa batalla las fuerzas contrarias lo único que losgran es anularse mutuamente, se llega a un armisticio: ninguno podrá desde entonces inclinar directamente hacia un bando o al otro a la humanidad. Para ver que ésto se cumpla las fuerzas de la luz cuentan con los "Otros", seres humanos con capacidades nada humanas que patrullarán las calles de Moscú. Así quedan conformados los Guardianes de la Noche.
Pero hay una profecía que anuncia la llegada de un "Otro" superior que será tentado por ambas partes y finalmente romperá el equilibrio con su decisión.
Nuestro protagonista, Anton Gorodetsky (Konstantin Khabensky) es un hombre común y corriente que descubre el mundo que se encuentra al filo de la realidad, y entonces se verá sumergido en un mundo de vampiros, maldiciones, conspiraciones y algún que otro subte abarrotado.
La película entonces si bien es entretenida tiene algunos problemas de ritmo irregular, junto con un director con demasiadas ganas de emular estilos ajenos sin lograr encontrar el propio. La trama es interesante, pero pareciera que algunos problemas de adaptación no fueron bien solucionados, llevando en ciertas ocasiones a confusiones innecesarias. Sin embargo es muy sólido el mundo fantástico planteado y su relación con el mundo real. Como película fantástica no se puede negar el toque novedoso que significa su origen, si bien la voz en off en inglés al principio es totalmente innecesaria.
Conclusión: Exótica
.. y hay secuela
sitio oficial
Publicadas por
Anita
a la/s
5:49 p. m.
|