lunes, mayo 16, 2005

Cruzada (Kingdom of Heaven)


Snobismo hollywoodense

Hace ya un par de años, cuando vi Gladiador, me dije a mi misma que el director Ridley Scott estaba jugando con fuego, se zarandeaba temerariamente entre un mensaje metaforico a partir de la trama, y uno alegórico central que fuera vital para entender qué era lo que quería comunicar.
Más tarde vi "Hannibal", y como un adolescente en necesidad de probar sus límites, Ridley volvió a caminar por el abismo.
Predije entonces: en la proxima se cae.
Me equivoqué.
La proxima resultó ser la genial y refrescante "Matchstick Men" (conocida aca como "Los tramposos"), donde el director encontraba una armonía en su realización que hacia tiempo no se veia en su obra.
Sin embargo mi profecia erró por una pelicula.
Cruzada nos presenta al joven viudo herrero Balian, encarnado por el encasillado Orlando Bloom (sería hora de abandonar las espadas, no?), quien mientras sufre por su perdida mujer y es odiado por el pueblo, es abordado por un noble (en todo sentido, además del literal) caballero llamado Godfrey (Liam Neeson con su mejor cara de maestro Jedi). Lord Godfrey lo reconoce como único heredero y le ofrece llervarlo a un nuevo mundo, Jerusalem, donde cualquiera puede tener su tierra sin importar su origen.. aunque, obviamente él ahora tiene un título, así que las charlas de igualdad de clase son un poco innecesarias. En el camino Godfrey muere, el barco en el que viaja Balian se hunde en el medio de una tormenta, él y un caballo son los únicos sobrevivientes.. el caballo huye asustado.. pero aparece de vuelta en un oasis.. Balian aprende muy rapidamente cómo manejarse con las tramoyas políticas que lo esperan, llama notablemente la atención de la hermana del Rey de Jerusalem (casada con su enemigo automático Guy de Lusignan), se vuelve el favorito de dicho Rey, pero en su tierra es benévolo porque recuerda sus orígenes, más que suficientes con tantos años de herreria como para sacarle el jugo a sus kilómetros cuadrados de desierto y convertirlos en tierra fértil. ¿No será mucho?
Hasta acá falencias del guión, que más allá de ciertos aciertos históricos, cae en el mismo error que el director: olvidar el lenguaje en el que se está trabajando. Bien se sabe que la realidad supera a la ficción, y si bien muchos de los sucesos de la vida de Balian deben haber sucedido, cuando son bajados a nivel cinematográfico se vuelven un poco irreales. Así también la afición automática tanto de la princesa Sybilla (Eva Green y un montón de khol) y del Rey (Edward Norton y su máscara) se sustentan en el aire, la animadversión de Guy y Reynald (Brendan Gleeson) es digna de una película de Disney, donde los malos son muy malos y los buenos, más buenos aún.
Pero, aunque pareciera que sólo se encuentra un mensaje simple y directo entre tanto despliegue de producción: "la guerra es mala", Ridley Scott es un director con contenido, así que se decide a agregar profundidad al pastiche. Pero no funciona bien, porque lo hace utilizando mensajes alegóricos como pilar para el sentido de la película, mensajes que no son fáciles de decodificar y su carácter primordial para el conjunto hacen que su pérdida por el público desenboque en dos posibilidades. La primera es quedarse con el mensaje superficial y llegar a la conclusión de que el producto no es más que un simple y trillado mensaje antibélico, envuelto en varios millones de dolares. La segunda es simplemente no saber cuál era el objetivo de todo esto, porque si no entretiene y no comunica, para qué fue creado?.
Al caer finalmente al abismo Ridley Scott se hunde en la hipocresía al vender la película como un producto de acción y aventuras para atraer el público masivo y recuperar la brutal inversión, pero ofrece en realidad un producto que no es nada más que una aspiración elitista donde sólo aquel que equipare los conocimientos del director podrá entender a qué viene toda la incoherencia.
En otras épocas el director supo manejar el verdadero arte de contar un mensaje propio en la película sin que sea en detrimento de la trama, pero aparentemente la edad y el ego le están jugando en contra.

Conclusión: Caída libre